La Misión de Jesucristo

La misión de Jesús no ha concluido todavía. La población del mundo alcanzó ya la cifra de siete billones de habitantes. Cada segundo nacen cuatro bebés y mueren dos personas en algún lugar de la tierra. Cada seis días nuestra población aumenta en un millón de habitantes. Los países de China e India sobrepasan los mil millones de habitantes cada uno. El continente africano cuenta aproximadamente con 1.2 billones de personas. Tan solo un poco más del 31 por ciento de toda la población actual es cristiana (2,200 millones aproximadamente). Hay cerca de 1600 millones de musulmanes, 1100 millones son agnósticos, seculares y ateos. En el mundo hay 900 millones de hindúes y 378 millones de budistas; subrayo además que hay cientos de otros grupos religiosos.

UNA MISIÓN DESAFIANTE

Te has preguntado, ¿Cómo se terminará la obra de la proclamación del evangelio? ¿Es posible que el mensaje de Salvación alcance a cada habitante del mundo en un período relativamente corto? ¿Qué impulsará la comisión de Cristo registrada en Mateo 28: 18–20? ¿Es que La gran comisión de Cristo se ha tornado en la gran omisión de la iglesia? El texto bíblico comienza con la frase “Toda Autoridad” Nuestro Señor Jesús nos concede toda SU autoridad, todo SU poder para cumplir con la misión.

Mateo 24: 14 afirma que el evangelio será predicado por testimonio en todo el mundo y entonces vendrá el fin. La palabra Evangelio procede del griego “euangelion” que significa buena noticia. Y la palabra Predicar, del griego “Kerugma,” que quiere decir Proclamar (No se trata de un susurro; es anunciar con fuerza) Isaías 58: 1 afirma: “Clama a voz en cuello, no te detengas, alza tu voz como trompeta, anuncia a mi pueblo su rebelión y su pecado”. La misión es de Dios y es Cristo quien salva a los perdidos. Dios simplemente nos invita a cooperar con Él capacitándonos para la obra de la proclamación en la cual los más beneficiados somos nosotros como lo afirma Santiago 5: 20. Los ángeles del cielo anhelan fervientemente cumplir con la misión que Dios nos encomendó. La palabra ángel procede del griego “anggelos” que quiere decir mensajero.

UNA GRAN MISIÓN ACOMPAÑADA DE UNA GRAN PROMESA

En Juan 16: 7 la biblia nos muestra la conveniencia de Jesús y reitera que es nuestra también. En Hechos 1: 8 las escrituras señalan que recibiremos "PODER" del griego dúnamis que significa fuerza, virtud, potencia; la palabra aparece 119 veces en el nuevo testamento; NO SE TRATA DE CUALQUIER PODER, SINO DEL PODER DE DIOS. El poder que abrió ríos y mares, el poder que derrumbó murallas y resucitó muertos, el poder que sostiene hoy los mundos y convierte los pecadores. El poder para testificar (Me seréis testigos…) testigo, del griego martys… mártir: o sea que cuando comenzó la iglesia cristiana, el proclamador al testificar, se identificaba con la misión hasta la misma muerte. Dos mil años atrás, muchos de los apóstoles fueron perseguidos y asesinados mientras cumplían la misión de proclamar a Cristo. Los discípulos realizaron una obra que conmovió el mundo. El evangelio fue proclamado en todas las naciones en una sola generación”. El apóstol Pablo declaró en Colosenses 1: 23 que el evangelio había sido predicado en toda la creación que está debajo del cielo. Había cristianos en todas partes; en el ejército romano, en el senado, en los palacios y en los mercados. En el año 110 (80 años después de la crucifixión del Señor Jesús) Plinio, el joven gobernador de Bitinia, escribió una carta al emperador Trajano en la que reveló que las ciudades, los poblados y los campos habían sido invadidos por el cristianismo. A lo que él llamaba “superstición”.

El abogado romano Tertuliano en el año 200 D.C. escribió una carta desafiante a los magistrados de Roma en la que afirmaba que todas las ciudades del mundo estaban llenas de cristianos. Esos resultados grandiosos se tornaban más prolíficos por la presencia constante del Espíritu Santo en la iglesia naciente.

 Los discípulos Hechos 2:1–4

 Pedro Hechos 4:8

 Esteban Hechos 6: 8 – 10, 7:55

 Felipe Hechos 8: 26, 39

 Pedro y Cornelio Hechos 10:44

Amables lectores en estos días finales de la historia, el Espíritu Santo está completamente dispuesto a valerse de nosotros para la proclamación del evangelio. Hoy, el compromiso es nuestro. Nos corresponde emprender la tarea de predicar la palabra de Dios y así acelerar el regreso del Señor Jesucristo. Ya deja de susurrar y proclama el evangelio eterno. 

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La profecía bíblica reitera que el mundo entero será iluminado con la gloria de Dios. Apocalipsis 18:1 Hoy la tecnología nos ofrece recursos valiosos para iluminar al mundo con la gloria Divina. Aparte de la radio, la televisión y las computadoras, o cualquier otro medio de comunicación en esta era satelital, contamos con Facebook, twitter, facetime, teléfonos celulares, mensajes de textos, correos electrónicos, etc. ¿Que sucediera en este mundo de un poco más de siete mil millones de habitantes, si los miembros de la iglesia, llenos del Espíritu Santo, reflejando el carácter de Cristo…(la gloria de Dios) predicáramos el evangelio usando la tecnología del siglo XXI. Dos mil años atrás el Espíritu Santo y los ángeles condujeron a la incipiente iglesia cristiana a iluminar el mundo con la antorcha del evangelio. El mundo hoy está inmerso en densas tinieblas; Mas de ocho millones de sirios procuran amparo en diferentes países. (se trata de la crisis migratoria más grande desde la época de la segunda guerra mundial) El crimen y la drogadicción aumentan continuamente; el hambre y las enfermedades están diezmando los pueblos. El Odio y las guerras se proliferan así como avanza el fuego en el rastrojo. La gente necesita urgentemente escuchar, comprender y aceptar el evangelio de Cristo. Nuestra comunidad no es una excepción.

La resurrección del Señor Jesús proporcionó a la predicación de los apóstoles el dinamismo que los impulsó a diseminar el evangelio de Salvación en todo el mundo conocido. Y hoy, el regreso del Señor en gloria y majestad, dinamizará a la iglesia para proclamar el mensaje con tal denuedo que en poco tiempo el agua refrescante de la palabra de vida inundará todos los pueblos de nuestros planeta; la obra de Dios será concluida, y Cristo vendrá por nosotros. Ya dejemos de susurrar y cumplamos con la misión de Jesús.

Pastor Ángel Rodríguez Medina, Director de Evangelismo

La Voz de la Esperanza