Dios Tiene un Lugar Para Ti

Los Adventistas del Séptimo Día son el grupo más racialmente y étnicamente diverso en los Estados Unidos. Así lo reportó Pew Research Center, de acuerdo a un estudio realizado entre 29 grupos religiosos. La estadística demostró que 37% de los adultos que hacen parte de los Adventistas del Séptimo Día son de la raza blanca, mientras que 32% son de la raza de color, 15% son hispanos, 8% son asiáticos y otro 8% son de otra raza o de una mezcla de razas. Esta diversidad hace pensar que nuestra iglesia es un cuerpo con muchos miembros, llamados entre todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos. ¡En Cristo somos nuevas criaturas! Las distinciones de raza, cultura, educación y nacionalidad, y las diferencias entre clases altas y bajas, ricos y pobres, hombres y mujeres, no deben ser causa de división. A los ojos de Dios somos todos iguales en Cristo Jesús, quien por un Espíritu nos ha unido en una iglesia. Todos somos llamados a servir sin parcialidades, ni sesgos ideológicos.

A través de la revelación de Dios en las Escrituras compartimos la misma fe, la misma esperanza, el mismo Salvador. Más aún, en un esfuerzo unido compartimos el maravilloso mensaje de salvación con todo aquel que está sediento y necesitado de Cristo. Esta unidad proviene del Dios triuno, Aquel que nos ha adoptado como Sus hijos. Así lo dice la Biblia, porque Su plan inmutable siempre ha sido “adoptarnos como hijos suyos por medio de Jesucristo”. (Efesios 1:5)¡Tú eres parte de esta gran comunidad! Hay un lugar especial para ti en la familia de Dios, porque tú eres su más valiosa posesión. Dios tiene un propósito para tu vida. El lo planificó así antes de que nacieras. Toda la Biblia es la historia de Dios formando una familia para amarlo y reinar con El para siempre.

Como hijos de Dios tenemos parte en el beneficio familiar. Cuando nacimos espiritualmente en la familia de Dios, recibimos regalos asombrosos: el nombre de la familia, la semejanza a la familia y la herencia familiar. “Tanto el que santifica como los que son santificados tienen un mismo origen, por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos.” (Hebreos 2:11) ¡Dios está orgulloso de ti! Ser incluido en la familia de Dios es el más alto honor que jamás recibirás. No hay nada que se le parezca.Gracias, Padre Celestial, por hacerme parte de Tu familia para siempre. Es un privilegio que me hayas incluido. Ayúdame siempre a enaltecer tu iglesia y ser un fiel partícipe de tu obra.


Pastor Omar Grieve y Nessy Pittau-Grieve - Directores de La Voz de la Esperanza