Dios Nos Guía Por Un Sendero Seguro

El sexagésimo Congreso de la Asociación General en San Antonio ya es historia. Se tomaron muchas decisiones significativas en este significativo evento, pero lo más importante es que nuestra misión sigue adelante como iglesia. ¿Cuál es esa misión? ¡Predicar las buenas nuevas de salvación!  

Desde sus comienzos, la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha predicado el pronto regreso de Cristo. Nuestra esperanza no se ha apagado. Otro Congreso Mundial de la Iglesia ha llegado a su fin y estamos 5 años más cerca de la Venida de nuestro Salvador. Jesús dijo en Juan 14:3 dice:  “Vendré otras, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

La sierva del Señor escribió: “Al recapacitar en nuestra historia pasada, habiendo recorrido cada paso de su progreso hasta nuestra situación actual, puedo decir: ¡Alabemos a Dios! Mientras contemplo lo que el Señor ha hecho, me siento llena de asombro y confianza en Cristo como nuestro caudillo. No tenemos nada que temer del futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y sus enseñanzas en nuestra historia pasada.” (E.G. White, Consejos Para La Iglesia, pg. 654).

¡Qué emocionante habrá sido para ella ver como el Señor ha guiado nuestra iglesia. Nosotros también podemos decir: ´¡Gloria a Dios! Hemos visto las obras de Sus manos´. La Iglesia Adventista sigue creciendo en Cristo.  Somos una gran familia unidos por una maravillosa esperanza. En 1995 teníamos una membresía de poco más de 8 millones y para fines del 2014 el número de miembros ha aumentado a 18.5 millones.

Mientras seguimos nuestro caminar en nuestra vida cotidiana, no olvidemos de orar por todos nuestros hermanos en Cristo alrededor del mundo. Además, oremos por nuestros líderes en cada nivel de la administración de la iglesia. Ellos necesitan tener discernimiento bíblico, valor, y humildad en su liderazgo. Todos, como una familia unida debemos seguir predicando el pronto regreso de Jesucristo. Sea lo que pase en los años venideros, fortalece nuestra fe el hecho de que la causa de Dios prevalecerá. Armados con esta seguridad, alcanzaremos la victoria.  “El sendero por el cual Dios dirige nuestros pasos puede pasar por el desierto o por el mar, pero es un sendero seguro.” (E.G. White, Patriarcas y Profetas, pg. 261)

Confiemos en el Señor. Y que nuestra oración sea: “Sí, ven, Señor Jesús.”  (Apocalipsis 22:20)

Pastor Omar Grieve y Nessy Grieve - Directores de La Voz de la Esperanza