Como Ladrón en la Noche

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Todo estaba tranquilo mientras la noche del jueves avanzaba sobre las oficinas de La Voz de la Esperanza. A las 4:00 horas de la mañana un estruendo ensordecedor se adueñó del silencio.   Tres maleantes tiraron una piedra a una de las ventanas y el vidrio estalló en mil pedazos.  Tras ello, tuvieron entrada al vestíbulo y a las instalaciones. Se llevaron varios equipos, incluyendo computadoras y vandalizaron el local con maldad.

Lily Medina fue la primera en llegar a las 7:00 horas de la mañana, el viernes. Con horror se percató de todo el daño y temblorosa llamó a la policía. Todo se vio en las videocámaras que grabaron el hecho. Los ladrones fueron muchachos jóvenes que no encubrieron sus rostros.  Se encontraron sus huellas, además de pipas de cristal metanfetamina, señalando que son esclavos del grotesco vicio de las drogas.

Supimos la noticia cuando estábamos en el aeropuerto en Houston, Texas.  Nos dirigíamos hacia Milwaukee, Wisconsin para una semana de evangelismo.  El evento llenó de tristeza y angustia nuestro corazón.  ¿Acaso no son nuestras oficinas un lugar donde se sirve al Señor?  ¿Acaso no vieron estos maleantes todas las Biblias y materiales de estudios bíblicos que enseñan sobre la salvación?  ¿Por qué tuvo que pasar esto?

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Entonces nos pusimos a pensar en lo que dice la Palabra del Señor en 2 Pedro 3:10: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”  El día de Dios vendrá como ladrón sobre todos los que moramos en la faz de la tierra.  Para los que hacen de este mundo su hogar, vendrá para ellos como ladrón furtivo.  

Este mundo, lleno de placeres impíos está dormido en una seguridad carnal. Pero hay señales para los hijos de Dios. En el mundo todo es agitación. Los eventos de los tiempos son alarmantes. Los acontecimientos proyectan sus sombras delante de sí. El Espíritu de Dios se está retirando de la tierra, y una calamidad sigue a otra por tierra y mar. Hay tempestades, terremotos, incendios, inundaciones, homicidios de toda magnitud. ¿Quién puede leer lo futuro? ¿Dónde hay seguridad? No hay seguridad en nada que sea humano o terrenal.  

La crisis se está acercando gradual y furtivamente a nosotros. El sol brilla en los cielos y recorre su órbita acostumbrada, y los cielos continúan declarando la gloria de Dios. Los hombres siguen comiendo y bebiendo, plantando y edificando, casándose y dándose en casamiento. Los negociantes siguen comprando y vendiendo. Los hombres siguen luchando unos con otros, contendiendo por el lugar más elevado. Los amadores de placeres siguen atestando los teatros, los hipódromos, los garitos de juego. Prevalece la más intensa excitación, y sin embargo el tiempo de gracia está llegando rápidamente a su fin, y cada caso está por ser decidido para la eternidad. Satanás ve que su tiempo es corto. Ha puesto todos sus agentes a trabajar a fin de que los hombres sean engañados, seducidos, ocupados y hechizados hasta que haya terminado el tiempo de gracia, y se haya cerrado para siempre la puerta de la misericordia. (EGW, CS, pg. 590) Sin embargo, a pesar de todas estas calamidades, hay quienes están aguardando, velando y trabajando por la aparición de nuestro Señor.  Hay quienes se acatan al mandato de Cristo Jesús cuando dijo:  “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”  (Lucas 21:36).

¿Eres tú parte de este grupo que espera con ansias la venida del Maestro?  Dios quiera que sí.  Los que aguardamos al Señor debemos purificar nuestras vidas y con la vigilancia combinar el trabajo ferviente por las almas.  Debemos ser siervos fieles y prudentes, parte de la gran familia de Dios.Ya nuestra corona nos está preparada en el cielo.  Pronto llegará el día glorioso cuando el sufrimiento no será más. ¡Pronto estaremos para siempre con el Señor!


Pastor Omar Grieve - Orador y Director de La Voz de la Esperanza

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Nessy Pittau-Grieve - Directora Asociada de La Voz de la Esperanza