Acaba de salir de mi oficina, el licenciado Jaime Jorge, violinista distinguido
y director de Misión Global de La Voz de la Esperanza que, recién
regresado de Cuba, me presentó un informe detallado (oral y por escrito)
del progreso de nuestros proyectos misioneros en la querida isla. Quedé tan
maravillado y conmovido por las historias que escuché, que me apresuro
a contarlas mientras todavía están frescas en mi memoria, convencido
que animarán también los corazones de nuestros queridos colaboradores.
Para Jaime Jorge este viaje marcó la segunda visita de regreso a su país
natal desde 1980, año en que él y su familia emigraron a los Estados
Unidos. (Muchos de ustedes recordarán la inspirada participación
de nuestro violinista en la campaña evangelística del 2001 satelizada
desde la Habana, Cuba: Jesús te ama.)
Gozó Jaime esta vez de la grata compañía de dos importantes
miembros del equipo de La Voz de la Esperanza: el Dr. Steve Peterson, médico
misionero que funge como laico en la junta ejecutiva del programa, y el joven
evangelista y cantante cristiano Trent DeLong, un fiel obrero y poderoso predicador
que nos representa en el mundo angloparlante.
Le tocó a esta delegación la difícil pero feliz tarea de
visitar muchas de las casas-culto dirigidas por pastores laicos subvencionados
por La Voz de la Esperanza (¡alrededor de 120!) Gracias al apoyo de nuestros
colaboradores, nuestra comitiva tuvo el gozo de colocar 15.000 dólares
en las manos de los líderes nacionales de la obra en Cuba. ¿No
es maravilloso?
Pero dejemos que sea nuestro Director de Misión Global el que nos cuente
a su manera aquellas historias que más le impresionaron. Dice Jaime
Jorge:
“Cierta noche visitamos una congregación que se reúne en
el hogar de Félix y Adelaina Cuello. Estos hermanos han establecido un
poderoso ministerio, no sólo a través de las reuniones en su hogar,
sino también en favor de los presos en Cuba. Supimos que están
estudiando la Biblia por correspondencia con más de 1500 presos, por todo
el país. Muchos de estos presos comparten sus cursos con sus amigos. Luego
se les envían los cursos y lecciones bíblicas de La Voz para que
estudien y llenen las hojas de examen. De hecho, la noche que estuvimos allí conocimos
a un hombre que acababa de salir ese día de la cárcel, ¡y
en sus primeras horas de libertad había decidido asistir a la iglesia
para recibir su certificado de La Voz por haber completado el curso bíblico!
Estaba muy entusiasmado y agradecido, y alabamos a Dios por su presencia allí,
y porque se decidió por Cristo.
“También nos encontramos con un ex brujo llamado Mario Luis Casaña.
Había llegado a ser bien conocido por sus actividades, y muchos lo buscaban
por sus adivinaciones y los talismanes que hacía. Nos mostró cómo
se había cortado y tajeado diversas partes del cuerpo con propósitos
rituales, y dijo que ahora estaba a punto de convertirse en un "gran brujo" de
la Santería, que es la versión cubana del vudú. A pesar
de su profesa popularidad y relativa riqueza (según medidas cubanas),
en su interior se sentía inquieto e infeliz.
“Una noche, mientras caminaba, se sintió atraído a entrar
a una de nuestras iglesias, pero al querer hacerlo, sintió que algo le
impedía físicamente subir las escaleras. Experimentó una
gran lucha, pero el gran amor y poder de Dios obtuvo la victoria. Por fin pudo
entrar a la iglesia. Tras dos meses de lucha, volvió a asistir, y desde
entonces no ha dejado de hacerlo. Ha estado estudiando todas nuestras lecciones,
y pronto será bautizado.
“Quizás una de las historias más increíbles de testimonio
por Jesús es la de Lissette. En la última tarde de nuestra visita
a Cuba nos llevaron a su casa. Tras unos momentos de espera, llegó con
su madre. Lissette nació con parálisis cerebral, y ahora tiene
37 años de edad. Apenas puede moverse, y sólo su madre puede entender
lo que habla. Pero Lissette siente pasión por el Señor, ¡y
ni siquiera la condición en que se halla le ha impedido alcanzar a otras
personas con el amor de Jesús!
“Lissette recitó ante nosotros los libros de la Biblia, y nos leyó trozos
de su libro devocional. Nos mostró sus Biblias. Como sus movimientos son
tan bruscos e incoordinados, mientras estudia la Palabra de Dios dobla, arruga
y a veces rompe algunas páginas. Como podemos ver en la foto, sus Biblias
parecen acordeones. Su madre nos dijo que cuando rompe una página, llora
porque siente que no debiera rasgar las páginas de la Sagrada Escritura
de Dios. Pero sigue leyendo, y sus muchas Biblias son un testamento de su dedicación
al estudio de la Palabra de Dios y a su comprensión.
“Steve, Trent y yo, que la visitábamos, al ver esto no pudimos evitar
que se nos llenaran los ojos de lágrimas al ver su poderoso testimonio. ¡Lissette
también hace bordados! Pincha y pincha hasta que logra pasar la aguja
por el lugar correcto; luego la ensarta en su ropa hasta que puede colocar su
mano debajo y laboriosamente hacer el siguiente punto. Cuando termina la pieza
de ropa que tejía, la regala a su iglesia, para que la vendan y junten
dinero para comprar Biblias y otros materiales que se necesiten. A veces se
clava la aguja, y sangra.
Pero el relato no termina aquí. ¡Lissette ha traído a 27
personas a los pies de Cristo! Desde su silla, estando en casa, llama a los transeúntes
y les pide que estudien con ella la Biblia. En una reciente graduación
de La Voz, se la eligió reina del evento por haber guiado a tantos a su
graduación.
“Cuando Steve, Trent y yo salimos de allí, apenas podíamos
hablar, de tan inspirados que nos sentíamos por el testimonio de Lissette
y su celo por Jesús. ¡Nos hicimos conscientes de que todos podemos
hacer más por él, y nos propusimos realizarlo!”
¿No damos gracias a Dios por este informe maravilloso? Claro que sí.
Gracias también al licenciado Jaime Jorge y sus compañeros de viaje
por la magnífica labor que realizaron. Pero podemos hacer aún más.
Como exhorta el refrán: “A Dios orando y con el mazo dando”. ¿Cuál
es el “mazo” en este caso? Añadir a nuestras oraciones por
el pueblo cubano, generosidad. Necesitamos la colaboración financiera
de nuestros socios en la fe para continuar y expandir los proyectos misioneros
de La Voz de la Esperanza en Cuba. Hay muchos como Lissette la costurera y
Mario el ex-brujo que necesitan conocer el amor y el poder de Dios. Por eso
nos proponemos
por la gracia de Dios los siguientes proyectos:
1. Imprimir decenas de miles de cursos de La Voz.
Sin estos cursos, la obra evangelizadora
que realizan las casi 2.000 casas-culto en la isla no podrían llevarse
a cabo. La imprenta que disponen en Cuba es anticuada, ¡pero trabaja a
las mil maravillas! ¡Un milagro del Infinito!
2. Expandir nuestra subvención de pastores laicos de 120 a más
de 500.
3. Suplir las casas-culto con televisores y videocaseteras para
que se puedan mostrar las campañas evangelísticas grabadas por
La Voz y otros.
4. Poner una Biblia en manos de cada estudiante de los cursos de La Voz.
Gracias anticipadas por sus oraciones y respaldo financiero. Sepa que del equipo
de La Voz de la Esperanza usted puede esperar siempre dos cosas sin falta:
Que intercederemos en oración por usted, amable colaborador, y que mantendremos
las manos al “arado” evangelizador.
Con todo mi aprecio en Jesús.