
| Lección
16: La última
advertencia de Dios al mundo
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Vivimos en un mundo angustiado. Millones se preguntan qué les reserva
el porvenir. Presienten que algo catastrófico ha de ocurrir. Tal
como lo anunció nuestro Señor, hay "angustia de gentes,...
secándose los hombres a causa del temor y expectación de
las cosas que sobrevendrán a la redondez de la tierra (San Lucas
21:25, 26). Y a esa presión exterior de los acontecimientos se agrega
otra interior que viene de los conflictos del alma, de una conciencia a
menudo culpable. Esto lleva a muchos a la desesperación. Darían
lo que no tienen por recibir un alivio, por ver una señal u oír
un mensaje de liberación.
Gracias a Dios ese mensaje existe. Es un mensaje de vida para este mundo
amenazado de muerte.
Dios revela sus secretos
Por cierto, ese mensaje proviene de Dios. Y no podría ser de otra
manera, pues la sabiduría humana es impotente para explicar la causa
de los acontecimientos que se desarrollan con creciente rapidez.
Sólo la Palabra de Dios puede darnos la clave de una interpretación
exacta de ellos. Y únicamente los que estudian con diligencia
los Escritos Sagrados, en particular las profecías referentes
a nuestra época, pueden comprender la situación actual
y saber a ciencia cierta cuál será su desenlace. La Santa
Biblia declara: |
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Porque no hará nada
el Señor Jehová, sin que revele
su secreto a sus siervos los profetas (Amos
3:7).
En efecto, a través
de la historia cada vez que los seres humanos
pasaron por períodos especiales de crisis,
Dios se les reveló por medio de mensajeros
providenciales. Estos dieron un mensaje divino
maravillosamente adecuado a las circunstancias
críticas de esa época y anunciaron
de antemano lo que iba a acontecer para que
los hombres pudieran prepararse y así hacer
frente a esa situación.
Los mensajes de
Dios en el pasado
Cuando la maldad
de los antediluvianos llegó a un nivel tal
que provocó la ira de Dios y lo impulsó a
destruir el mundo por medio del diluvio, el Todopoderoso
envió a los hombres de esa época
una amonestación por medio de Noé.
Este mensajero escogido dio fielmente el mensaje
que Dios le había encomendado, anunciando
la calamidad que había de caer sobre los
hombres. Al mismo tiempo reveló el único
medio por el cual podían salvarse: el árca. |
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Y dijo Dios
a Noé: El fin de toda carne ha venido
delante de mí; porque la tierra está llena
de violencia a causa de ellos. He aquí que
yo los destruiré con la tierra. Hazte
un área de madera de gofer: harás
aposentos en el área. . . Y yo, he
aquí que yo traigo un diluvio de aguas
sobre la tierra, para destruir toda carne
en que haya espíritu de vida debajo
del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.
Mas estableceré mi pacto contigo y
entrarás en el árca tú,
y tus hijos y tu mujer, y las mujeres de
tus hijos contigo (Génesis 6:13,14,17,
18).
Durante 120 años
Noé anunció el mensaje de Dios
en medio de la oposición y las burlas
de su generación. Nadie se preparó para
hacer frente a los acontecimientos que anunciaba.
Cuando llegó el momento de la destrucción,
el Señor llamó a los animales,
que respondieron a su voz y entraron en el árca
con Noé y su familia. La salvación
estaba al alcance de todos, pero nadie quiso
aceptarla. Lacónicamente el relato sagrado
declara: |
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Y no conocieron
hasta que vino el diluvio y llevó a
todos (San Mateo 24:39).
Cuando sonó la
hora para que el Señor Jesús
viniera a la tierra, Juan el Bautista fue enviado
por él con un mensaje destinado a iluminar
a los hombres de su tiempo. Anunció la
venida del Mesías, y les enseñó cómo
debían prepararse para ir al encuentro
de su Dios. ¡Felices los que escucharon
ese mensaje divino y lo siguieron!
El cumplimiento
inexorable de las profecías anunciadas
para el pasado es una garantía de que
habrán de cumplirse las que se refieren
a nuestra época presente.
En efecto, en el
capitulo 14 del libro de Apocalipsis, Dios
señala con siglos de anticipación,
tanto su mensajero para este tiempo como el
mensaje que le ha encomendado dar a todos los
seres humanos. Usa para ello el símbolo
de tres ángeles que vuelan en medio
del cielo mientras den sus mensajes. Al estudiarlos
nos asombra ver cuán maravillosamente
concuerdan con las circunstancias actuales,
y de qué modo extraordinario llenan
las necesidades espirituales del mundo en general,
y de las de cada uno de nosotros en particular.
Estudiemos, estimado alumno, el primero de
estos mensajes, ya que los estrechos límites
de esta lección no nos permiten por
ahora entrar en los dos que le siguen.
El mensaje del
primer ángel
Veamos primeramente
el mensaje del primer ángel: |
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Y vi otro ángel
volar por en medio del cielo, que tenía
el evangelio eterno para predicarlo a los
que moran en la tierra, a toda nación,
tribu, lengua y pueblo, diciendo en alta
voz: Temed a Dios, y dadle honra, porque
la hora de su juicio es venida; y adorad
a aquel que ha hecho el cielo y la tierra,
el mar y las fuentes de las aguas (Apocalipsis
14:ó, 7).
Es evidente que
el ángel mencionado aquí es simbólico.
Dios no manda a los ángeles a predicar
el Evangelio. San Pedro, San Juan, San Pablo
no eran ángeles, sino hombres. Esta
porción del Apocalipsis se refiere a
acontecimientos de los últimos días
de la historia humana. Este ángel, y
los dos que le siguen, no son literales, sino
que simbolizan un movimiento, que, si bien
es de origen divino, está compuesto ¡por
seres humanos y dará estos mensajes
al mundo justamente antes de la segunda venida
de Cristo.
Existen actualmente
muchas iglesias cristianas. ¿Cuál
de ellas cumple con las especificaciones de
esta profecía? Si logramos ubicarla
estaremos sin duda en presencia de un movimiento
genuinamente cristiano y, más aún,
que actúa bajo la dirección de
Dios y con su bendición, razón
por la cual será más que conveniente
prestar oídos a sus mensajes porque
evidentemente son del cielo.
El movimiento
religioso que cumple la profecía
La Voz de la Esperanza
y su escuela Radio Postal creen sinceramente
que el movimiento religioso que cumple esta profecía
es el movimiento adventista. Pero antes de pasar
a demostrarlo, deseamos dejar establecido que no
predicamos a favor de una iglesia, sino que predicamos
a Jesucristo. Las iglesias no salvan. Cristo es
el Salvador. Las iglesias, en la medida en que
se dejan dirigir por el Espíritu Santo,
son instrumentos de mayor o menor eficacia que
Dios emplea para la salvación de los hombres.
Pero el Salvador es sólo el Señor
Jesús. Resulta claro, sin embargo, tanto
en sus características como en su plan de
acción, que posee un sello divino que da
una fuerza irresistible tanto a esa acción
como a su mensaje. Eso es precisamente lo que ocurre
con el movimiento adventista.
Dice el Apocalipsis:
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Y vi otro ángel
volar por en medio del cielo... (Apocalipsis
14:16).
El movimiento adventista
vuela. Iniciado en 1844, hace poco más
de cien años, se ha difundido con extraordinaria
rapidez, y sus fieles se hallan en el 99% de
todos los países del globo. El crecimiento
sencillamente fantástico del adventismo
es uno de los fenómenos más notables
de la historia del cristianismo moderno.
El movimiento adventista
vuela, además, por en medio del cielo.
Llama la atención del mundo. Cada día
más periódicos y revistas hablan
de ese movimiento y de su obra, considerada
admirable. Se han escrito varios libros acerca
del mismo tema, verdaderos éxitos de
librería, cuyos autores, notémoslo
bien, no son adventistas.
El evangelio eterno
Volvamos a la Escritura: |
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...que tenía
el evangelio eterno... (Apocalipsis 14:ó).
El movimiento adventista
predica el Evangelio eterno, es decir, el mismo
de siempre, puesto que no hay sino un plan
de salvación. Predica el Evangelio de
Jesús, ese hermoso, sublime y sencillo
Evangelio que nos dice a las claras que somos
pecadores pero que, a pesar de eso, Dios nos
ama, y para librarnos del pecado, por amor
a nosotros envió a su Hijo Jesucristo
para que muriera por nosotros en nuestro lugar
y para darnos su justicia inmaculada y su vida
sin fin. Este es el Evangelio que todos debemos
aceptar para que transforme con su poder nuestros
corazones y podamos así hallarnos listos
para el día de la venida del Señor
Jesús.
Insistimos, el
movimiento adventista predica el Evangelio
eterno. Mientras una parte considerable de
la cristiandad cae en el dispensacionalismo,
es decir, en la creencia de que los hombres
se salvan de distinta manera de acuerdo con
la distinta dispensación-mosaica o cristiana-,
el movimiento adventista enseña, basado
en las Escrituras, que el plan establecido
por Dios para la salvación de los pecadores
es el mismo a través de los siglos y
no ha variado nunca; en una palabra, es eterno.
También
los resultados de la predicación del
Evangelio son eternos: los redimidos vivirán
eternamente en el reino de Cristo. Usted puede
ser uno de ellos. Acepte al Señor Jesús
como su Salvador personal, y el Evangelio tendrá resultados
eternos en su propia vida.
A todo el mundo
Veamos cómo
continúa Apocalipsis 14:6: |
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Para predicarlo
a los que moran en la tierra, a toda nación,
tribu, lengua y pueblo.
El adventismo predica
el Evangelio a todo el mundo. En efecto, de
acuerdo con las últimas estadísticas
se halla extendido en el 99% de la superficie
del planeta. Todos los creyentes están
imbuidos del íntimo convencimiento de
que es su deber supremo llevar o ayudar a llevar
el Evangelio hasta el último rincón
de la tierra. La Voz de la Esperanza y la Escuela
Radiopostal colaboran con todo entusiasmo para
cumplir esta tarea.
Debemos temer
y honrar a Dios
Si pasamos ahora
al versículo 7 de Apocalipsis 14, leemos
primeramente: |
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Diciendo en
alta voz: temed a Dios, y dadle honra...
El movimiento adventista
anuncia en todo lugar: "Temed a Dios y dadle
honra". Llegamos así a uno de los detalles
oportunos del último mensaje de amonestación
de Dios al mundo. Vivimos en una época
en que casi ha desaparecido el temor de Dios.
Y recordemos que "temor" en este caso no significa
miedo sino amor. Muy pocos le den honra. Una
vasta proporción de la población
del mundo está sumergida en el materialismo.
La religión de millones pareciera ser
el dinero; la de muchos otros, los honores;
la de otros incontables millones, el placer.
La violencia, ademas,
sube de punto en todo el mundo. La carrera
armamentista no tiene parangón en la
historia. Las armas de destrucción en
masa se acumulan peligrosamente en los lugares
estratégicos del planeta.
Y al mismo tiempo
aumentan el vicio y la delincuencia en forma
tal que decir que vamos hacia Sodoma y Gomorra
no es suficiente: ya estamos en Sodoma y Gomorra.
A esta época
va dirigido el mensaje: "Temed al Dios y dadle
honra", y ése es precisamente el pregón
de la Iglesia Adventista.
El mensaje de
la hora del juicio
Se lee en Apocalipsis
14:7: |
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...porque la
hora de su juicio es venida...
El movimiento adventista
predica decididamente que "la hora de su juicio
es venida", es decir, ha llegado. Desde 1844
en adelante está proclamando que, de
acuerdo con las maravillosas profecías
de las Sagradas Escrituras, el juicio de Dios
comenzó en ese mismo año. Esta
es una doctrina de la Biblia y que subrayan
los adventistas, y el hecho de que la profecía
que venimos comentando esté anunciada,
le da sello de autenticidad divina a este movimiento.
(Si desea tener más información
acerca de esta profecía, a su pedido
le enviaremos más material de lectura).
Un detalle en relación
con esto: los adventistas aparecieron en el
escenario de la historia precisamente en 1844,
cuando comenzó el juicio divino en el
cielo (Daniel, capítulos 7-9), evidentemente
para cumplir el cometido celestial de anunciar
a todo el mundo, desde ese año en adelante,
el mensaje de la hora del juicio. ¡Cuán
maravillosos son los planes y las profecías
del Señor!
Adoremos al Creador
El versículo
7 de Apocalipsis 14 concluye diciendo: |
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...y adorad
a aquel que ha hecho el cielo y la tierra
y el mar y las fuentes de las aguas.
El movimiento adventista
invita al mundo a que adore al Creador. Desde
hace un siglo y medio, en los medios intelectuales,
científicos y religiosos circulan teorías
que pretender eliminar a Dios de la creación.
Se enseña en forma dogmática
que el relato bíblico de la creación
es sólo una leyenda, y además
que todos los seres vivientes, sin excluir
al hombre, son el resultado de la evolución.
El movimiento adventista
rechaza de plano tales afirmaciones. Es fundamentalista,
es decir, cree que la Escritura es la Palabra
de Dios y la verdad. Cree que lo que relata
la Biblia es rigurosamente histórico.
Cree por lo tanto que el relato de la creación
es una realidad. Cree que Dios es el creador
del mundo, de la vida y del hombre.
No es un movimiento
retrógrado: cree en la ciencia verdadera
y afirma, con sólida base, que la verdadera
ciencia jamás ha estado reñida
con la verdadera religión. Pero declara
enfáticamente que la teoría de
la evolución no es ciencia, sino simple
y llanamente una teoría que nadie ha
podido demostrar ni podrá hacerlo jamás.
A una humanidad
enferma de estas doctrinas seudocientíficas
le conviene escuchar el llamamiento a adorar
al Creador, que es parte descollante del mensaje
de Dios y éste debe ser anunciado de
viva voz y por la pluma, por la prensa, la
radio y la televisión, y también
con el ejemplo.
Conclusiones
El Dios de la Biblia
es un Dios de amor. Ama a sus criaturas con un
amor inmenso, incomprensible. No hará nada
sin anunciarlo por medio de sus mensajeros para
que los seres humanos tengan la oportunidad de
prepararse a fin de hacer frente a lo que ha de
venir. Y con mayor motivo lo hace ahora, que se
aproxima rápidamente el regreso en gloria
del Hijo amado, Jesucristo. Por medio del movimiento
adventista-moderno Noé; moderno Juan el
Bautista-, está dando al mundo su último
mensaje de amonestación. Pide a los hombres
que teman a Dios y le den honra, porque la hora
de su juicio ha comenzado, y que le adoren, pues
es el Creador. Este es el mensaje del Señor. ¿Le
prestará oídos usted, apreciado amigo?
Dios quiera que sí.
No queremos terminar esta lección antes
de invitarlo a meditar en la solemnidad que adquiere
nuestra existencia cuando se apodera de nosotros
el pensamiento de que vivimos en la hora del
juicio. Puede ser que hoy, hoy mismo, se examine
su vida en el tribunal celestial. ¿Está usted
preparado? ¿Ha aceptado al Señor
Jesús como su Salvador? Si él es
su Salvador, no tendrá nada que temer.
Dice la Palabra del Señor:
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Ahora pues,
ninguna condenación hay para los que
están en Cristo Jesús, los
que no andan conforme a la carne, mas conforme
al espíritu (Romanos 8:1).
Si Cristo no es todavía
su Salvador personal, no demore ni un solo instante
más: entréguele hoy mismo la vida
a su Señor. |
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La Voz de la Esperanza
Derechos reservados |
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