
| Lección
12: ¿Puede estar equivocada la mayoría?
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Un día cuatro
hombres dedicaron una hora a hablar de algo que
les era de mucho interés: los caballos.
Después de despedirse amigablemente prometieron
reanudar la conversación. Volvieron a
encontrarse otro día y el tema de la conversación
fue Dios. Discutieron, pelearon, gritaron, luego
se separaron. Los buenos sentimientos se habían
transformado en antagonismo.
¿Por qué algunas de las más
agrias discusiones giran en torno a Dios y
a su Palabra? Este es el tema que debiera despertar
menos sentimientos de animosidad. Los creyentes
debieran distinguirse por su amor mutuo. La
actitud que asumimos al tratar asuntos importantes
revela nuestro cristianismo.
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Si alguno dice:
Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es
mentiroso. Porque el que no ama a su hermano
al cual ha visto, ¿cómo puede
amar a Dios a quien no ha visto? (1 San Juan
4:20).
Se dice que casi
todo tema tiene tres aspectos: el punto de
vista de usted, el mío y la verdad.
Usted tiene derecho a creer lo que quiera.
Yo también. Pero el hecho de que no
estemos de acuerdo en materia religiosa no
significa necesariamente que uno de los dos
tenga razón. Tenemos que recurrir a
la Escritura para resolver la cuestión.
Hay muchas religiones
en el mundo hoy. ¿Cuál tiene
razón? ¿La que tiene más
adeptos? ¿La más numerosa? Pero, ¿adónde
nos llevaría? Los chinos, por ejemplo,
son más numerosos que los latinos o
los anglosajones, de manera que, si la verdad
se fundara en el número, los chinos
la poseerían.
Preguntamos: ¿Cuándo,
en la historia, ha estado la verdad de parte
de la mayoría? Veamos: Noé representaba
una ínfima minoría en tiempo del
diluvio y, sin embargo, tenía razón.
Abrahán era minoría en su época,
y, no obstante, era el "amigo de Dios". Israel,
que huía de Egipto, era una débil
minoría, pero era el pueblo de Dios. Jesucristo,
nuestro Salvador, estaba solo contra toda una
nación. Así dice la Palabra: |
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A lo suyo vino,
y los suyos no le recibieron (San Juan 1:11).
Al comenzar la era
cristiana, el cristianismo era una débil
minoría frente a un mundo rebelde e indiferente.
Debido al afán de popularidad y poder
la Iglesia perdió su santidad y pureza
y la verdad que Dios le había confiado. ¿Cuándo
tuvo razón la mayoría? Por eso,
la pregunta que debemos hacernos no es: ¿Tiene
usted razón?, o ¿tengo yo razón?,
o ¿la tiene la mayoría?, sino: ¿Qué es
la verdad? |
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Santifícalos
en tu verdad: tu palabra es verdad (San Juan
17:17).
La Palabra de Dios
es la única fuente de verdad. Ella es
la que debe servirnos para medir la verdad. |
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¡A la
ley y al testimoniol Si no dijeren conforme
a esto, es porque no les ha amanecido (Isaías
8:20).
Consideremos a
continuación, en forma de preguntas
y respuestas, algunas opiniones muy generalizadas,
para ver cuánto apoyo tienen en la Palabra
de Dios.
Pregunta 1
La mayoría
de los cristianos guarda el domingo, primer día
de la semana, en vez del sábado, o séptimo
día, instituido por Dios en el cuarto mandamiento. ¿Puede
la mayoría estar equivocada en esto?
Respuesta:
Si la Biblia tiene razón, la mayoría
está equivocada. La Escritura dice: "Acordarte
has del día del reposo, para santificarlo...
El séptimo día será reposo
para Jehová tu Dios." (Exodo 20:8, 10).
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Porque lo loco
de Dios es más sabio que los hombres;
y lo flaco de Dios es mas fuerte que los
hombres. Porque mirad, hermanos, vuestra
vocación, que no sois muchos sabios
según la carne, no muchos poderosos,
no muchos nobles (1 Corintios 1:25, 26). |
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Entrad por la
puerta estrecha: porque ancha es la puerta,
y espacioso el camino que lleva a la perdición,
y muchos son los que entran por ella. Porque
estrecha es la puerta, y angosto el camino
que lleva a la vida, y pocos son los que
la hallan (San Mateo 7:13,14). |
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Los ministriles
respondieron: Nunca ha hablado hombre así como
este hombre. Entonces los fariseos les respondieron: ¿Estáis
también vosotros engañados? ¿Ha
creído en él alguno de los
príncipes, o de los fariseos? (San
Juan 7:46-48).
Desde que entró el
pecado en el mundo, nunca la mayoría
estuvo de parte de la verdad.
Pregunta 2
¿No es el
domingo el día de reposo establecido en
el Nuevo Testamento?
Respuesta:
La palabra domingo no se encuentra en la Biblia,
pero hay en el Nuevo Testamento ocho versículos
que mencionan "el primer día", es decir,
el domingo. Examinémoslos brevemente.
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Pasado el sábado,
al amanecer el primer día de la semana,
vinieron María Magdalena, y la otra
María, a ver el sepulcro (San Mateo
28:1).
En este texto no
se habla de la santidad del domingo, ni se hace
mención de culto alguno. El versículo
dice solamente que en la madrugada del primer
día de la semana las mujeres fueron a
la tumba. |
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Y como pasó el
sábado, María Magdalena, y
María madre de Jacobo, y Salomé,
compraron drogas aromáticas, para
venir a ungirle. Y muy de mañana,
el primer día de la semana, vinieron
al sepulcro, ya salido el sol (San Marcos
16:1, 2).
Estos pasajes nos
indican ante todo que el primer día de
la semana sigue al sábado, y además,
que aquellas mujeres fueron al sepulcro para
embalsamar el cuerpo del Señor, es decir,
para trabajar, lo que no hubieran hecho si el
domingo hubiera sido sagrado. |
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Mas como Jesús
resucitó por la mañana, el
primer día de la semana, apareció primeramente
a María Magdalena, de la cual había
echado siete demonios (San Marcos 16:9).
En este versículo
tampoco se menciona un día de reposo.
Sin duda alguna, si nuestro Señor hubiese
deseado que el día de la resurrección
fuera observado como día de reposo, lo
habría dicho a sus discípulos cosa
que no hizo. |
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Y el primer
día de la semana, muy de mañana,
vinieron al sepulcro, trayendo las drogas
aromáticas que habían aparejado,
y algunas otras mujeres con ellas (San Lucas
24:1).
San Lucas concuerda
con los otros evangelistas acerca de las intenciones
que animaban a las mujeres que fueron a la tumba:
iban a trabajar. |
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Y el primer
día de la semana, María Magdalena
vino de mañana, siendo aun obscuro,
al sepulcro; y vió la piedra quitada
del sepulcro (San Juan 20:1).
Este pasaje fue escrito
como sesenta años después de la
resurrección de Cristo. Sin embargo, no
hay en él indicio alguno de que se hubiese
producido un cambio en el día de reposo.
El discípulo que había vivido tan
cerca del Señor no parece haber oído
hablar de una conmemoración de la resurrección. |
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Y como fue tarde
aquel día, el primero de la semana,
y estando las puertas cerradas donde los
discípulos estaban juntos por miedo
a los judíos, vino Jesús y
pusose en medio, y díjoles: ¡Paz
a vosotros! (San Juan 20:19).
El versículo
indica claramente que los discípulos se
habían reunido, no para celebrar un culto,
sino por miedo de los judíos. En San Marcos
16:14 vimos que el Señor los censuró por
tardar en creer que había resucitado.
No estaban allí, pues, con el propósito
de conmemorar la resurrección. |
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Y el primer
día de la semana, juntos los discípulos
a partir el pan, Pablo les enseñaba,
habiendo de partir al día siguiente:
y alargó el discurso hasta la medianoche.
Después subiendo, y partiendo el pan,
y gustando, habló largamente hasta
el alba, y así partió. Y nosotros
subiendo en el navío, navegamos a
Assón, para recibir de allí a
Pablo; pues así había determinado
que debía él ir por tierra
(Hechos 20:7, 11, 13).
El apóstol
San Pablo estaba en viaje hacia Jerusalén.
Su barco hizo escala en Troas, y allí reunió a
sus conversos. Predicó hasta después
de medianoche y celebró con ellos el servicio
de la Comunión. Este hecho no convierte
el primer día de la semana en día
de reposo; con este criterio, tendríamos
que deducir que el miércoles es el día
de reposo porque el miércoles siguiente
el mismo apóstol, encontrándose
en Mileto, celebró allí también
una reunión. (Véase Hechos 20:14-18).
Nuestro Señor instituyó la comunión
el jueves de noche. Si la Cena santifica un día, ¿por
qué no observamos el jueves como día
de reposo? Además, la Cena no está relacionada
con la resurrección de Cristo sino que
anuncia su muerte. En Hechos 2:46 leemos que
los discípulos partían el pan todos
los días. Pero ello no transformaba en
días de reposo todos esos días.
Recordemos, apreciado amigo, que cada una de
las instituciones contenidas en la nueva alianza
fue establecida antes de la muerte de Cristo.
Nada se añadió después de
la resurrección. Sus últimas enseñanzas
y su testamento fueron sellados con su sangre.
Nunca hizo él mención de la observancia
del primer día de la semana en conmemoración
de la resurrección. |
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Cada primer
día de la semana cada uno de vosotros
aparte en su casa, guardando lo que por la
bondad de Dios pudiere; para que cuando yo
llegare, no se hagan entonces colectas (1
Corintios 16:2).
Las iglesias fundadas
por San Pablo querían participar de
una colecta en favor de los pobres de Jerusalén,
y se dieron a los corintios instrucciones al
respecto. El primer día de la semana,
después de reposar el sábado,
cada uno debía poner aparte, en su casa,
aquello de que pudiese disponer. El apóstol
escribió esa epístola hacia el
año 59 de nuestra era, y sin embargo,
no hay en sus palabras ningún indicio
de que el primer día de la semana fuese
un día sagrado.
Pregunta 3
¿Cómo
deben conmemorar entonces los cristianos la resurrección
de Cristo?
Respuesta:
La conmemoración de un gran acontencimiento
no se hace una vez por semana. No hay mayores
motivos para observar el domingo en memoria de
la resurrección de Cristo de los que hay
para observar el viernes, día de su muerte,
o el jueves, día de su ascensión.
Nuestro Señor mismo instituyó la
Cena para recordar su muerte.
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Porque todas
las veces que comiereis este pan, y bebiereis
esta copa, la muerte del Señor anunciáis
hasta que venga (1 Corintios 11:26).
El apóstol
San Pablo aclara que el bautismo es en la vida
del cristiano el símbolo de la resurrección
de Cristo. |
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¿O no
sabéis que todos los que somos bautizados
en Cristo Jesús, somos bautizados
en su muerte? Porque somos sepultados juntamente
con él a muerte por el bautismo; para
que como Cristo resucitó de los muertos
por la gloria del Padre, así también
nosotros andemos en novedad de vida. Porque
si fuimos plantados juntamente en él
a la semejanza de su muerte, así también
lo seremos a la de su resurrección
(Romanos 6:3-5).
Pregunta 4
Lo que el mandamiento
pide, ¿no será más bien la
observancia de un día cada siete?
Respuesta:
He aquí lo que dice el mandamiento:
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Acordarte has
del día del reposo, para santificarlo:
seis días trabajarás, y harás
toda tu obra; mas el séptimo día
será reposo para Jehová tu
Dios: no hagas en él obra alguna,
tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu
siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu
extranjero que está dentro de tus
puertas: porque en seis días hizo
Jehová los cielos y la tierra, la
mar y todas las cosas que en ellos hay, y
reposó en el séptimo día:
por tanto Jehová bendijo el día
de reposo y lo santificó (Exodo 20:8-11).
Dios nos recuerda
que los seis primeros días son para
nosotros. Nos fueron dados para realizar nuestro
trabajo, dedicarnos a nuestros asuntos, etc.
Mas el texto dice que el día de reposo
de Jehová es el séptimo día
y no un séptimo día.
Supongamos que
nuestro médico nos diese siete cápsulas
con instrucciones precisas acerca de cuándo
debemos ingerirlas. La cápsula número
1 es para el primer día, la número
2 para el segundo, y así sucesivamente.
Supongamos también que luego nos indicara
que la séptima cápsula es tres
veces más potente que la primera y nos
advirtiera que debemos seguir al pie de la
letra sus instrucciones. ¿Obedeceríamos
esas órdenes? Sin duda alguna.
Dios nos ha dado
seis días para nuestras actividades.
En cuanto al séptimo, lo adornó con
una gloria triple (Génesis 2:3). En
su mandamiento nos dice: "Acordarte has del
día del reposo, para santificarlo".
Nuestro Señor añade: "Si me amáis,
guardad mis mandamientos" (San Juan 14:15).
Apreciado amigo, ¿hasta qué punto
ama usted a Dios? ¿Lo bastante como
para obedecer el cuarto mandamiento?
Pregunta 5
¿No clavó nuestro
Señor el sábado en la cruz?
Respuesta:
San Pablo nos dice qué es lo que fue clavado
en la cruz:
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Rayendo la cédula
de los ritos que nos era contraria, que era
contra nosotros, quitándola de en
medio y clavándola en la cruz. Por
tanto, nadie os juzgue en comida, o en bebida,
o en parte de día de fiesta, o de
nueva luna, o de sábados. Lo cual
es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo
es de Cristo (Colosenses 2:14, 16, 17).
Fueron las leyes
ceremoniales que prefiguraban a Cristo, el
Cordero de Dios sacrificado en la cruz por
causa de nuestros pecados, lo que se clavó en
la cruz. Allí la realidad se unió a
la sombra; el símbolo fue reemplazado
por el objeto al cual señalaba. Por
esto el apóstol podía escribir
que sólo eran "sombra de lo por venir".
Los sábados mencionados en este texto
son ciertas fiestas judías que también
prefiguraban cosas venideras. Recuérdese
que la palabra "sábado" significa "reposo".
Si estudiamos las
leyes ceremoniales del antiguo Israel descubriremos
que esos "sábados" mencionados por San
Pablo eran fiestas anuales (1er. Iibro de las
Crónicas 23:31), no semanales. Las "nuevas
lunas" eran fiestas mensuales. Entre esos "sábados" ceremoniales
se hallaban el del día de la expiación
y el de la fiesta de los tabernáculos.
El sábado semanal, a diferencia de los
sábados ceremoniales, está asentado
sobre un fundamento permanente, porque fue
instituido en el Eden para conmemorar la Creación.
Los preceptos ceremoniales, aun cuando instituidos
por Dios, eran de carácter temporario
y sólo debían estar en vigencia
mientras señalaban al Mesías
venidero. Tal es el caso de los sábados
ceremoniales. En cambio un precepto moral es
de carácter permanente porque está relacionado
con la naturaleza moral del hombre que es siempre
la misma. Tal es el caso del sábado
del cuarto mandamiento.
Pregunta 6
¿No dice San
Pablo que todos los días tienen el mismo
valor?
Respuesta:
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Uno hace diferencia
entre día y día; otro juzga
iguales todos los días. Cada uno esté asegurado
en su ánimo (Romanos 14:5).
A los judíos
conversos de la iglesia primitiva les costaba
abandonar las ceremonias que solían
observar antes. Consideraban el cristianismo
como una religión judía. Nuestro
Señor era judío; los discípulos
eran judíos; las Escrituras habían
sido escritas en hebreo. Era difícil
separar los símbolos de la realidad
concreta, redentora, es decir, de la obra de
Cristo. En el capítulo 14 de Romanos,
San Pablo exhorta a esos cristianos de origen
judío a que no continúen disputando
acerca de aquellos ritos que habían
terminado en la cruz. Los "días" a que
se refiere son, entonces, los que correspondían
a las fiestas judías y no al sábado
del cuarto mandamiento.
Pregunta 7
El reposo del sábado, ¿no
estaba destinado solamente a los judíos? ¿Por
qué hemos de observarlo nosotros, que no
somos de raza judía?
Respuesta:
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El sábado
por causa del hombre es hecho; no el hombre
por causa del sábado. (San Marcos
2:27).
El sábado
fue instituido en la creación. Los judíos
no existían entonces. Dios hizo el sábado
para el hombre, es decir para la humanidad
entera. Cuando los mandamientos fueron proclamados
en el monte Sinaí, en presencia de todo
Israel, le fue dicho a éste que se acordara
de que Dios se lo había dado a la familia
humana centenares de años antes. El
mandamiento no se aplicaba sólo a los
judíos, sino también "al extranjero
que está dentro de tus puertas". Aun
los gentiles (que eran extranjeros para los
judíos) debían observar el sábado.
Si el sábado
--cuarto mandamiento-- se hubiese constituido
para los judíos solamente, entonces
los Diez Mandamientos como conjunto, también
hubieran sido sólo para ellos. En tal
caso, los cristianos podrían tomar el
nombre de Dios en vano, postrarse ante ídolos,
robar, fornicar, mentir. Como por lógica
esto no puede ser, tampoco podemos decir que
es lícito violar el sábado.
Pregunta 8
¿Se perderán
los que guardan el domingo en lugar del sábado?
Respuesta:
Nuestro Padre celestial anhela hallar corazones
honrados y sinceros que estén dispuestos
a andar en la verdad a medida que la comprendan.
El juzga por los móviles del corazón.
No debemos negar que existe cierta ignorancia
sincera. San Pablo dice:
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Porque si primero
hay la voluntad pronta, será acepta
por lo que tiene, no por lo que no tiene
(2 Corintios 8:12).
Es posible que nuestros
padres y abuelos hayan ignorado que el verdadero
día de reposo fue substituido por otro.
Pensaban sin duda que el domingo era el día
que Dios había ordenado que se le consagrase.
Estaban en la ignorancia, pero eran sinceros.
Dios comprende esa sinceridad y obra en consecuencia. |
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Empero Dios,
habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia,
ahora denuncia a todos los hombres en todos
los lugares que se arrepientan (Hechos 17:30).
Cuando llegamos a
comprender cuáles son los requerimientos
de la ley de Dios, entonces el Señor nos
pide que cambiemos de manera de obrar y que pongamos
nuestra vida de acuerdo con su voluntad. Cuando
sabemos lo que la Palabra enseña y nos
negamos a andar en la verdad, no podemos esperar
que el Altísimo nos considere ignorantes
sinceros. Nuestra conducta nos hace culpables. |
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El pecado, pues,
está en aquél que sabe hacer
lo bueno, y no lo hace (Santiago 4:17).
Recuerde, apreciado
amigo, que Dios ve su corazón mientras
usted estudia esta lección. El ve si lo
ama plenamente o no. Si acepta la luz que recibe
al estudiar la Palabra de Dios crecerá en
conocimiento y en sabiduría; pero, si
la rechaza, corre peligro. |
|
...Jehová escudriña
los corazones de todos, y entiende toda imaginación
de los pensamientos. Si tu le buscares, lo
hallarás; mas si lo dejares, él
te desechará para siempre (1 Crónicas
28:9).
Pregunta 9
¿Insiste Dios
en que el séptimo es el único día
que los cristianos deben observar?
Respuesta:
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Porque de cierto
os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra,
que ni una jota ni un tilde perecerá de
la ley, hasta que todas las cosas sean hechas.
De manera que cualquiera que infringiere
uno de estos mandamientos muy pequeños,
y así enseñare a los hombres,
muy pequeño será llamado en el
reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere
y enseñare, éste será llamado
grande en el reino de los cielos (San Mateo
5:18, 19).
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Cualquiera que
hubiere guardado toda la ley, y ofendiere
en un punto, es culpado de todos (Santiago
2:10).
Si la ley de Dios
pudiera haber sido abrogada, Cristo no habría
necesitado morir para salvar al mundo. El murió para
abolir el pecado y confirmar la ley de Dios eternamente. ¿No
quiere usted entregar su vida en las manos de
Dios? ¿Quiere usted, apelando al poder
de su Salvador resucitado, cumplir toda su voluntad,
observar sus mandamientos, inclusive el que se
refiere a la observancia del sábado? |
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La Voz de la Esperanza
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