
| Lección
3: El acontecimiento más grande de la historia
| |
Existe en el mundo
la profunda impresión de que estamos en
visperas de un acontecimiento extraordinario
que sacudirá nuestro planeta, transformará nuestra
civilización y nos afectará a todos
profundamente. Pero si bien el mundo en general
no sabe exactamente en qué consistirá,
las Sagradas Escrituras demuestran claramente
que ese suceso prodigioso será la segunda
venida de Cristo.
En verdad hay que ser sordo para no oír las trompetas que anuncian
el regreso de Jesús. Hombres de ciencia, sin inclinaciones religiosas,
al escrutar el porvenir declaran que estamos viviendo los últimos
días de nuestra civilización. Temen que nuestro mundo,
aficionado a las contiendas, llegue a destruirse a sí mismo, a
menos que algo - o ALGUIEN - lo detenga a tiempo.
Sabemos sin embargo, que eso no ocurrirá. Dios no permitirá el
suicidio de la humanidad, pues intervendrá personalmente antes
de que ello suceda, para terminar con este estado de cosas y establecer
por la eternidad su reino de paz entre los hombres.
Alguien podría preguntar: "¿Tiene alguna base nuestro
optimismo? ¿Qué dicen las Sagradas Escrituras? ¿Cómo
podemos saber que Jesús vendrá pronto?"
El que más de una vez predijo con claridad y certeza los sucesos
de la historia, nos habla también del acontecimiento culminante,
la segunda venida de Jesús, y nos ha dado en forma detallada las
señales de su próximo advenimiento, que se manifiestan
en todas partes: en el mundo industrial, en el social, en el económico,
en el religioso. Las luces de peligro se encienden ante nuestros ojos;
las sirenas lanzan su penetrante alarma para anunciar a un mundo indiferente
que Cristo vuelve.
El próximo gran acontecimiento, que nuestro mundo verá será la
implantación del reino de Dios en esta tierra y eso ocurriría
en "nuestros días."
Señales
en el mundo político
Veremos en esta
lección las principales señales
presentadas en la Palabra de Dios que nos permiten
saber a ciencia cierta que Jesús vendrá pronto.
Dios nos ayude a comprender el significado de
los tiempos en que vivimos, a fin de que nos
preparemos para la venida del Maestro.
Si las guerras son la enfermedad de nuestro mundo, ello quiere decir
que éste ha estado enfermo desde que existe. En los últimos
3.500 años de historia ha habido apenas 275 años de paz.
Durante el siglo XIX hubo conflictos terribles, pero el siglo XX está resultando
peor: es el siglo de las guerras mundiales.
|
|
Y se han airado
las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo...
para que destruyas los que destruyen la tierra
(Apocalipsis 11:18).
Lo que conocemos
hoy como paz, no lo es en realidad. La poca
que tenemos de vez en cuando ¡dura tan
poco! El Maestro, al dar las señales
de su segunda venida, dijo al respecto: |
|
Y oiréis
guerras, y rumores de guerras... Porque se
levantará nación contra nación,
y reino contra reino (San Mateo 24:6,7).
Las crisis internacionales,
que se suceden una a otra, dejan perplejos
a los estadistas. Con frecuencia se sienten
incapaces de hacer frente a la situación.
Las naciones gimen de angustia. Las presiones
extranjeras apremian a muchos pueblos. Las
grandes naciones, enormes gigantes, empujan
y aplastan a las pequeñas, y como resultado
todo el mundo está sumido en la inquietud.
¡Con cuánta
sencillez nos indicó nuestro Señor
que esta situación sería una
señal de su venida! |
|
Entonces habrá señales;...
y en la tierra angustia de gentes (San Lucas
21:25).
Con estas palabras
el Rey venidero predijo los trastornos internacionales
y confusión actuales, que no acabarán
sino cuando él regrese. |
|
Y será tiempo
de angustia, cual nunca fué después
que hubo gente hasta entonces (Daniel 12:1).
La confusión
actual del mundo es una dramática señal
de advertencia. Amigo que estudia esta lección,
observe con atención estas señales;
ellas anuncian que el Señor Jesús
volverá pronto.
Señales
en el mundo social
Las señales
que se observan en el mundo social debieran llenarnos
de temor. Las estadísticas que citamos en
esta lección se han tomado de los registros
norteamericanos porque en los Estados Unidos se
los lleva con bastante cuidado. Si en algunos otros
países se hiciera lo mismo, las cifras serían
tan malas o peores.
Pensemos en los 2.000.000 de delitos graves registrados en un año
en los Estados Unidos sola-mente, y que un alto porcentaje de esos crímenes
fue cometido por jóvenes cuya edad era, como término medio,
de 18 años. Los periódicos y revistas que leemos son testigos
silenciosos de que el tiempo es corto. Los asaltos a mano armada, los
robos, los homicidios y las agresiones ocurren diariamente en todas partes.
Añadamos a todo esto los numerosos delitos que no llegan a conocimiento
de las autoridades. Leamos lo que dice la Escritura:
|
|
Esto también
sepas, que en los postreros días vendrán
tiempos peligrosos: que habrá hombres
amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos,
soberbios, detractores, desobedientes a los
padres, ingratos, sin santidad, sin afecto,
desleales, calumniadores, destemplados, crueles,
aborrecedores de lo bueno, traidores, arrebatados,
hinchados, amadores de los deleites más
que de Dios (2 Timoteo 3:1-4).
Tal es el cuadro
profético del estado social en los últimos
tiempos. La desaparición de la disciplina
del hogar, la falta de respeto por la ley y
el orden, todo esto se halla en el cuadro que
nos presentan las Escrituras. San Pablo describió muy
bien la situación actual; no es necesario
cambiar una sola de sus palabras.
En los Estados
Unidos, el tráfico de drogas ilícitas
sumaba en 1986 110 mil millones de dólares
anuales. Sólo las ventas callejeras
de cocaína generaron ese año
40 mil millones de dólares para los
traficantes.
En 1900, en el
país mencionado, 1 casamiento de cada
10 terminaba en divorcio. En 1936, 1 de cada
5. En 1946, 1 de cada 3. En nuestros días,
la mitad de los matrimonios terminan en divorcio. ¿Qué dijo
nuestro Señor?
|
|
Porque como
en los días antes del diluvio estaban
comiendo y bebiendo, casándose y dando
en casamiento, hasta el día que Noé entró en
el arca, y no conocieron hasta que vino el
diluvio y llevó a todos, así será también
la venida del Hijo del hombre (S. Mateo 24:38,39).
Nadie puede negar
que estas palabras de nuestro Señor
Jesucristo se cumplen en nuestra vida social.
El hogar se desmorona; el matrimonio ya no
se tiene en cuenta; los divorcios van en aumento.
La delincuencia juvenil es el resultado natural
de este estado de cosas.
A fines de 1986,
un informe de la Academia Nacional de Ciencias
de los EE.UU. --la más prestigiosa agrupación
de cientificos de la nación-- hizo la
siguiente predicción espantosa relativa
al avance del SIDA: Para noviembre de ese año,
se estimaba que un millón y medio de
estadounidenses eran portadores del virus del
SIDA.
Para 1991 se predecía
que la tasa de mortalidad llegaría a
54.000 víctimas por año, y que
el virus se habría extendido a entre
5 y 10 millones de personas. De ellos, posiblemente
la mitad morirán de la enfermedad.
Si el mundo aceptara
el punto de vista bíblico en lo relativo
a la pureza, la moralidad y la temperancia, ¡qué reforma
grandiosa se vería! Pero las condiciones
sociales que imperan en el mundo de hoy claman
a voz en cuello que ha llegado el tiempo cuando
el Hijo de Dios ha de regresar.
Señales
en el mundo religioso
El número
de personas que figuran como miembros de las iglesias
va en aumento en todo el mundo. Pero mucho más
de la mitad de ellas no las frecuentan con fidelidad.
Otros no asisten nunca. Muchas iglesias sólo
cuentan con un buen auditorio en ocasión
de las fiestas mayores del año. Más
de una tercera parte de los adolescentes de cierta
gran ciudad, interrogados al respecto, jamás
habían oído hablar de los Diez Mandamientos.
En contraste, los lugares de diversión están siempre más
que repletos. Y mientras la humanidad ignora los fundamentos cristianos
más elementales, los teatros, los cines, las salas de juego y
todos los lugares de placer prosperan en forma extraordinaria. La Palabra
de Dios permanece en un estante de la biblioteca, en tanto que las lecturas
más perniciosas son la delicia de nuestra generación.
¿Recordamos la señal relativa a comer y beber según
la resumió el Señor Jesús en San Mateo 24:38 y que
citamos en un párrafo anterior?
Una porción de bebidas intoxicantes y del tabaco elaborado es
consumida por los creyentes cristianos. Si éstos aceptasen el
punto de vista bíblico de la temperancia total ¡qué reforma
grandiosa se vería! Pero el hecho de que no sea así subraya
el cumplimiento de esta señal de la proximidad de la venida de
Cristo que encontramos en la Biblia:
|
|
Amadores de
los deleites más que de Dios; teniendo
apariencia de piedad, mas habiendo negado
la eficacia de ella (2 Timoteo 3:4, 5).
Señales
en el mundo científico
Es posible volar
de Buenos Aires a París en unas pocas horas.
El avión nos permite desayunar en Nueva
York y cenar en otro extremo del mundo. No se necesita
mucho tiempo para dar la vuelta al mundo.
Las locomotoras antiguas resultan ridículas frente a las de hoy.
Automóviles que superan todo lo que nuestra imaginación
pudiera concebir se deslizan por carreteras impecables a velocidades
vertiginosas.
La Unión Postal Internacional lleva una carta o una encomienda
a cualquier parte del mundo en un plazo mínimo y por una suma
muy pequeña. Gracias al teléfono, podemos conversar con
nuestros amigos distantes sin salir de nuestra casa. Nuestros aparatos
de radio y televisión introducen en nuestros hogares voces y espectáculos
que provienen de las partes más remotas de la tierra. Los aparatos
de radar perciben a grandes distancias cualquier objeto que se halle
en el espacio surcado por decenas de satélites colocados allí por
los hombres. Si los que murieron hace cincuenta años volviesen
a vivir, no reconocerían nuestra tierra.
En nuestro siglo domina la ciencia. Nuestras universidades y nuestros
colegios ven llenarse sus aulas con alumnos que siguen los cursos más
variados. Los que asisten a las escuelas superiores de hoy, poseen más
instrucción que muchos profesores de universidad de hace algunas
décadas. Nuestras fábricas lanzan al mercado sus productos
en cantidades astronómicas; la electricidad es el milagro que
sirve a todos.
¡Cuántos descubrimientos! ¡Cuántos progresos
en el dominio de la ciencia! ¿Cómo puede el espíritu
humano ser a la vez tan fecundo y tan ciego como para no darse cuenta
de que todo esto es el cumplimiento de las profecías que señalan
el fin? Apreciado amigo, esto lo había predicho la Santa Escritura.
|
|
Tú, empero
Daniel, cierra las palabras y sella el libro
hasta el tiempo del fin: pasarán muchos,
y multiplicaráse la ciencia (Daniel
12:4).
Señales
en el mundo físico
Durante los últimos
150 años se ha producido un número
de terremotos mayor que el que se había
registrado durante toda la historia anterior. Desde
el terremoto de Lisboa, ocurrido en1755, estos
desórdenes de la naturaleza han ido en aumento.
El Dr. Juan Milne hizo la siguiente compilación
para la Asociación Británica para
el Progreso de las Ciencias:
| Siglo
I |
15 |
Siglo
XI |
53
|
| Siglo II |
11 |
Siglo XII |
84
|
| Siglo III |
18 |
Siglo XIII |
115
|
| Siglo IV |
14 |
Siglo XIV |
137
|
| Siglo V |
15 |
Siglo XV |
174
|
| Siglo VI |
13 |
Siglo XVI |
253
|
| Siglo VII |
17 |
Siglo XVII |
378
|
| Siglo VIII |
35 |
Siglo XVIII |
640
|
| Siglo IX |
59 |
Siglo XIX |
2119
|
| Siglo X |
32 |
Siglo XX |
?
|
Durante la primera
mitad del presente siglo se registraron por
lo menos doce muy importantes que causaron
la muerte a más de 600.000 personas
y destruyeron un número elevado de ciudades.
Las pérdidas materiales alcanzaron a
miles de millones de dólares.
Desde 1900, más
de 10.000.000 de seres perecieron en el curso
de las cuatro grandes hambres que se produjeron.
Las grandes guerras mundiales sumieron poblaciones
enteras en la miseria y la inanición.
Y a la alimentación escasa se debe gran
número de enfermedades. Numerosas epidemias
destruyeron miles de vidas humanas durante
nuestra generación. Tan corrientes son
estos desastres hoy que en cierta medida nos
hemos acostumbrado a ellos. Pero, ¿comprendemos
su significado? Nuestro Señor dijo: |
|
Y habrá pestilencias
y hambres, y terremotos por los lugares (San
Mateo 24:7).
Estas señales
que se notan en el mundo físico nos
anuncian con toda certeza que nuestro Señor
va a volver pronto.
¿Cuándo
comenzaron a aparecer?
Cuando leemos algo
acerca de la época que concluyó con
la Revolución Francesa, notamos que en aquel
tiempo la conciencia de los hombres estaba sometida
a las potencias dirigentes, ya fueran politicas
o religiosas. La opresión era la regla y
la menor resistencia a la autoridad significaba
la persecución y a menudo la muerte. Todos
debían dar pruebas de su adhesión
a las creencias de la época, cualesquiera
que fuesen. Las últimas persecuciones se
produjeron hacia mediados del siglo XVlII, más
o menos cuando se produjo el terremoto de Lisboa.
Dios había prometido que en esa época
presentaría su primera señal en el
cielo. ¿Cuál era esa señal?
Veamos:
He aquí lo que puede leerse en el famoso diccionario Webster,
edición de 1869: "El Día Obscuro. 19 de mayo de 1780, es
llamado así a causa de una notable oscuridad que se extendió en
aquel día por toda nueva Inglaterra. En muchos hogares durante
varias horas consecutivas fue imposible leer al aire libre letras de
tamaño común. Las aves canoras entonaron sus cantos vespertinos,
desaparecieron y callaron; las ave domésticas se retiraron a sus
corrales; el ganado se fue a sus establos, y se encendieron las luces
en las casas. La oscuridad comenzó hacia las diez de la mañana
y prosiguió hasta la medianoche siguiente... La verdadera causa
de este notable fenómeno es desconocida".
La ciencia no ha podido explicar jamás este fenómeno,
pero la Palabra de Dios hablaba de él. El sol mismo iba a anunciar
la proximidad del regreso del Señor:
|
|
Empero en aquellos
días, después de aquella aflicción,
el sol se obscurecerá, y la luna no
dará su resplandor; y las estrellas
caerán del cielo, y las virtudes que
están en los cielos serán conmovidas
(San Marcos 13:24,25).
Notamos que el
Señor alude además a cierta caída
de estrellas. ¿Se produjo ese fenómeno?
El entomólogo J.H. Fabre habla en estos
términos de ese acontecimiento: "El
13 de noviembre de 1833, desde las 9 de la
noche hasta la salida del sol se contempló a
lo largo de las costas orientales de América
del Norte una de las más memorables
lluvias de estrellas fugaces. Parecidas a cohetes,
irradiaban por miles desde un mismo punto del
cielo para ir a todas direcciones, en línea
recta o sinuosa. Muchas explotaban antes de
desaparecer. Algunas tenían el brillo
de Júpiter o de Venus. Era imposible
contarlas, pues caían en abundancia
comparable a la mitad de los copos de nieve
durante una nevada corriente. Sin embargo,
cuando disminuyó el fenómeno,
un observador intentó hacer un cálculo
aproximado. En quince minutos, en una décima
parte del cielo, contó 866 estrellas
fugaces, lo que daría 8.660 para todo
el hemisferio visible, y 34.640 para el lapso
de una hora. Pero esa lluvia duró más
de 7 horas; y, además, fue observada
científicamente sólo cuando iba
disminuyendo su intensidad..."
¿Fue en
verdad una señal del regreso de nuestro
Señor? He aquí lo que dice la
Palabra de Dios: |
|
Y las estrellas
caerán del cielo (San Mateo 24:29).
¿Se debió este
fenómeno a la casualidad? ¡Imposible!
Nuestro Señor había anunciado
en primer lugar que el cielo se oscurecería,
luego que las estrellas caerían del
cielo. Las señales se presentaron en
el orden indicado por nuestro Señor.
Velar, esperar
El Señor Jesús
vendrá. Será nuestro Rey. Nuestros
corazones lo aguardan con impaciencia. Los que
le amen de veras considerarán estas cosas
con seriedad y con la ayuda de Cristo. Velarán
durante la noche de espera.
Pronto el Hijo de Dios aparecerá en las nubes del cielo y todos
los que hayan amado su venida se unirán al desfile triunfante
que entrará en los atrios celestiales.
Apreciado amigo, las señales nos dicen que el Señor se
acerca. ¿No quiere ustad velar también?
|
|
Velad pues,
porque no sabéis a que hora ha de
venir vuestro Señor (San Mateo 24:42). |
|
La Voz
de la Esperanza
Derechos reservados |
|
|
|
Warning: include(file:///Xatros/Users/cidion/Sites/new/includes/rtmenuinclude.html) [function.include]: failed to open stream: No such file or directory in /mnt/target02/342579/342753/www.lavoz.org/web/content/old_site/new/html2/hf-tv/tv03.php on line 580
Warning: include(file:///Xatros/Users/cidion/Sites/new/includes/rtmenuinclude.html) [function.include]: failed to open stream: No such file or directory in /mnt/target02/342579/342753/www.lavoz.org/web/content/old_site/new/html2/hf-tv/tv03.php on line 580
Warning: include() [function.include]: Failed opening 'file:///Xatros/Users/cidion/Sites/new/includes/rtmenuinclude.html' for inclusion (include_path='.:/usr/share/php:/usr/share/pear') in /mnt/target02/342579/342753/www.lavoz.org/web/content/old_site/new/html2/hf-tv/tv03.php on line 580
|