¿Por
qué ladra el perro? ¿Cómo es la casita del grillo cantor? ¿Quién
estiró el pescuezo de la jirafa? Tales son algunas
de las preguntas infantiles que al darles respuesta
transforman a todo hogar en una escuela. Y no pocas
veces los improvisados maestros, los padres, se ven
en apuros para contestar otras preguntas, como las
siguientes:¿Qué hace el viento cuando no
corre? ¿Por qué una rosa es blanca y otra
roja? A medida que los hijos crecen, las preguntas
se hacen más complejas, y el hogar se transforma en
una escuela formativa donde los padres actúan como
maestros y consejeros, tal como lo veremos en la presente
lección.
El papel educativo y formativo del hogar
El hogar no suplanta a la escuela, así como tampoco ésta puede reemplazar al
hogar. Ambos deben colaborar estrechamente para una educación integral. En las
aulas de las escuelas y los colegios se le impartirán al niño mayormente conocimientos
en forma sistemática. En el hogar recibirá de sus padres un modelo para aplicar
esos conocimientos en la vida. La escuela instruye; el hogar forma y educa desarrollando
hábitos correctos. ¿De qué valdrá, por ejemplo, que la escuela le enseñe a Pedrito
que debe ser honrado, si luego nota en su hogar que su padre hurta materiales
de la fábrica donde trabaja?
Dichosos los hijos cuyos padres se dan cuenta
cabal de que ellos son los maestros de la primera y más fundamental de todas
las escuelas: el hogar. La Biblia ya señalaba esta función paterna con las siguientes
palabras:
"Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no
se apartará de él" (Proverbios 22:6).
Cuándo comenzar
Cierta vez una joven madre concurrió con su hijito
a consultar a un pedagogo.
Deseo saberdijo la señoracuándo
debo iniciar la educación de Carlitos.
¿Qué edad tiene su chico, Sra. Gutierrez?preguntó el
profesional.
Cinco añosrepuso la madre.
El pedagogo hizo una pequeña cuenta y repuso:
Calculo que la educación de Carlitos debió haber
empezado hace 20 años.
¿Cómo? No entiendodijo extrañada la
madre.
Sí señora, la educación de su hijo debió haber
empezado muchos años atrás con la preparación suya, para ser la primera maestra
de Carlitos.
¡Cuánta verdad contiene ésta declaración del pedagogo! Desde
las primeras horas de vida el niño empieza a adquirir hábitos y costumbres que
afectarán toda su vida en forma negativa o positiva. Y para ese momento transcendente
ya la madre y el padre deben estar preparados para enseñar en esa escuela sin
igual.
Qué enseñar
El hogar es la escuela donde se enseña el arte
de vivir, que abarca toda la vida. Y por tratarse de un arte tan esencial,
nos referiremos a él, aunque tocando sólo algunos aspectos prácticos. En la próxima
lección trataremos algo más acerca del tema.
He aquí algunas lecciones que los padres deben
grabar en el carácter de sus hijos:
El orden, que abarcará desde cómo guardar
sus juguetes, libros, etc., hasta la forma de usar su ropa y peinar su cabello.
Higiene y limpieza, acerca de lo cual huelga
todo comentario.
Sentimientos humanitarios, ya sea cultivando
una planta o cuidando un animalito doméstico, o compartiendo los juguetes o la
merienda con el compañero.
Manejo del dinero. Con la finalidad de
desarrollar en los hijos el sentido de responsabilidad y administración, es bueno
que ellos reciban una compensación monetaria por algun trabajito bien realizado.
De esa manera comprenderán que el dinero se obtiene mediante un esfuerzo definido,
en el que se debe dar lo mejor de sí. Luego, debe animárselos a formular un plan
de gastos y ahorro. Esto les permitirá llevar sus cuentas, les dará nociones
de como orientar las compras, etc.
Arte culinario. La madre que enseña a sus
hijas el valor de los alimentos y la forma de presentar un menú sabroso y equilibrado,
les hará un gran legado a ellas y a los hogares que puedan formar. Para los varones,
el cultivo de un hobby o la enseñanza de un oficio les proporcionará un
pasatiempo provechoso y los alejará de las influencias perniciosas de la calle.
La fe, también es una de las grandes lecciones
que deben impartirse en el hogar, pues enriquece la vida con el optimismo y la
confianza.
En medio de una dinámica tal, la escuela del hogar
irá desarrollando en los hijos otros rasgos nobles de carácter, tales como el
valor, el honor, el amor al trabajo, la cortesía, etc. Estas metas constituyen
el anhelo mas acariciado de los maestros del hogar, y para lograrlas nunca se
recalcará lo suficiente la importancia que tiene el ejemplo de los padres. "La
actitud de los padres no tarda en ser la actitud de los hijos. Si el padre y
la madre son siempre corteses entre sí, los niños propenderán a serlo también.
Las cosas que nunca se hacen en el hogar, rara vez llegan a ser hábitos de los
niños. No es lo que se les dice que hagan o que no hagan, sino lo que oyen y
ven, lo que afecta el desarrollo de la pesonalidad. No hay nada que los niños
se deleiten más en hacer, que aquello que hace su padre y su madre. Y el poder
del ejemplo supera de tal manera al del precepto que si podemos valernos de sólo
uno de ellos, habremos de elegir forzosamente el primero: el ejemplo" (¿Basta
el Amor?, pág. 27).
Por lo tanto, la lección mas importante y objetiva
de todas las que deben impartir los padres es el ejemplo de sus propias vidas.
Amor y disciplina
El amor y la disciplina son ingredientes indispensables de la fórmula ideal pare
regir la escuela del hogar "Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros
hijos, sino criadlos en disciplina", dice la Biblia en Efesios 6:4.
Los padres deben apoyarse mutuamente para llevar
a cabo "su plan" de educación en el hogar. Nunca deben presentar un
frente dividido ante los hijos, pues éstos pronto tomarán partido con aquel que
abandona la norma establecida. Así se introduce la desorientación, y los hijos
pensarán que lo que se desea enseñar no es tan importante.
Los hijos deben saber y sentir que se los ama.
De este modo entenderán que toda exigencia es para su bien y para el bien del
hogar. El padre que no corrige los malos hábitos de su hijo por no verlo sufrir,
está practicando un amor mal entendido, y permitiendo que se desarrollen males
que lo harán sufrir de veras en el futuro.
Queridos padres, si desean labrar un futuro feliz
para su hijo, practiquen con él una disciplina amante, bondadosa, pero firme.
He aquí algunos consejos útiles: No permitan que el hijo piense que es el centro
del hogar y que todo debe girar en derredor de él. Enséñenle a soportar valientemente
las pequeñas desilusiones y pruebas, a fin de fortalecer su dominio propio. No
le permitan hacer uso de todo lo que hay en la casa como si fuese exclusivamente
suyo. Nunca dejen pasar sin corrección la terquedad en su hijo. Desarraiguen
todas estas tendencias antes de que se transformen en hábito. Logren que practique
la abnegación, el respeto y la consideración por la felicidad ajena. Enséñenle
a subyugar el temperamento impulsivo, a retener la palabra apasionada, a manifestar
invariablemente bondad, cortesía y dominio propio.
Pero al cumplir esta delicada misión, no olviden
que el hijo es una persona y que debe ser tratado como tal. Un niño no es un
objeto, y su trato debe merecer toda consideración. Muchas veces "los niños
oyen hablar a los mayores abiertamente de ellos, ventilar sus defectos, divertirse
de su sinceridad o manifestar sorpresa por ella. Sienten que a veces se ríen
de ellos, y otras veces los pasan por alto. Los regañan cuando no tienen la menor
noción de haber hecho algo malo, y los instan a que actúen delante de otras personas,
sin ningún motivo que ellos puedan comprender. Con un programa tal, creen vivir
en un mundo aparte del de los mayores, y su sentimiento subconsciente es que
los adultos son seres diferentes de ellos, de los que conviene aprovecharse y
mantenerse en guardia" (¿Basta el Amor?, pág. 31).
Felices los padres que siendo adultos pueden "hacerse
niños" para entender a sus hijos, descubrir sus puntos de vista y animarlos
a expresar sus sentimientos. En tal caso podrán ser excelentes maestros del arte
de vivir y contarán con la aprobación de Dios. Con todo, muchas veces sentirán
la necesidad de la ayuda divina y de la sabiduría que viene de lo Alto. Para
recibirlas sólo les bastará pedirlas. Así lo asegura la Sagrada Escritura: "Y
si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídale a Dios, el cual da a todos
abundantemente . . . y le será dada" (Santiago 1:5).
El hogar de José y María
Del hogar de José y la bienaventurada Virgen María podemos obtener una lección
objetiva. Los padres de Jesús eran pobres y dependían de su trabajo diario para
su sostén. Esto hizo que Jesús conociera la pobreza, la abnegación y las privaciones,
lo cual redundó en salvaguardia para él. En su vida laboriosa no había momentos
ociosos que invitasen a la disipación. No había horas vacías que prepararan el
camino para compañías corruptas. En esta generación encontramos que los padres
han descuidado peligrosamente educar a sus hijos en lo que es útil. A menudo
la abundancia económica unida a la ociosidad, es la causa que lleva al vicio
y a la delincuencia a un gran sector de la juventud moderna. Esto mismo
motivó la
ruina de la tristemente célebre ciudad de Sodoma, cuyo nombre ha servido pare
caracterizar una lamentablemente desviación humana. De ella dice laBiblia: He
aquí que esta fue la maldad de Sodoma
soberbia, hartura de pan, y abundancia
de ociosidad.. (Ezequiel 16:49).
El hábito del trabajo útil, cuyo ejemplo nos dejó Jesús,
es un aliado porderoso de los padres para librar a sus hijos de los malos pasos.
Los padres como consejeros
Una de las mayores satisfacciones de los padres es la de ser amigos y consejeros
de sus hijos. Para ellos, todo padre y madre debe ganar la confianza de sus hijos.
Una buena forma de lograrlo es contestando sus preguntas por embarazosas que
sean, y mostrando sumo interés por ellas. Si no se procede así, los hijos perderán
la confianza y buscarán consejos y orientación en la calle, donde a menudo los
recibirán distorsionados y bajo los aspectos más negativos. Es muy vasta la gama
de situaciones en la que los padres deben ser hábiles consejeros. Aquí trataremos
sólo dos.
La vocación
Al conversar amigablemente con sus hijos, los
padres deben intercambiar ideas y planes con ellos acerca del futuro. "¿Qué seré yo
en la vida?", tal la pregunta clave. En estas charlas se debe lograr que
los hijos se pongan un ideal tan alto como sea posible. La vocación o carrera
de la vida debe elegirse entre aquellas actividades por las cuales el joven o
la señorita sienten una inclinación natural. Es pernicioso que los padres
elijan la carrera del hijo. Debido a este proceder abundan los profesionales,
obreros y empleados fracasados. Despertar un ideal y planear junto con el
hijo la manera de alcanzarlo, es una experiencia emocionante para todo padre.
El noviazgo
Una vez elegida la manera en que servirá a la
sociedad, ya sea en carreras profesionales, técnicas, u oficios manuales, la
siguiente pregunta del hijo será: "¿Con quién me casaré?" Siendo que
a veces es difícil razonar con un enamorado, esta situación poner a prueba toda
la capacidad de diálogo de un padre o de una madre. Pero si se ha ganado la confianza
del hijo desde sus tiernos años la tarea se verá facilitada. ¡Dichosos los hijos
que ante tan difícil elección pueden escuchar buenos consejos de padres comprensivos
y respetuosos! ¡Felices también los padres que pueden ayudar a sus hijos en este
paso tan importante de la vida!