Los doctores
Patricia y David Mrazek han visto cosas muy deprimentes
en su trabajo. Como pediatras especializados han tenido
que atender a muchos niños que sufren. Pero se
han sorprendido al ver que algunos de sus pequeños
pacientes reaccionaban muy bien ante situaciones negativas,
mientras que otros sucumbían. Por ejemplo, ¿por
qué un niño al crecer sucumbe ante las
drogas mientras otro del mismo nivel asiste al colegio? ¿Cómo
se explica que algunos que han sido abusados llegan a
hacer lo mismo cuando son adultos, mientras otros se
convierten en buenos padres?
Los doctores Mrazek hicieron una minuciosa encuesta para hallar respuestas a
estas preguntas. En su estudio apareció algo que se destacaba en los niños
que superaban los traumas y desarrollaban vidas saludables. ¿El secreto?
Una visión básica de optimismo y esperanza en la vida.
La esperanza hizo la diferencia. La esperanza, más que
cualquier otra cosa, nos ayuda a superar los problemas que se amontonan sobre
nosotros.
Los seres humanos necesitan desesperadamente una nueva esperanza. Pero es imposible
hallarla A MENOS que la busquemos de acuerdo a la visión de las profecías
bíblicas. Esta Guía de DESCUBRA presenta una asombrosa profecía
que ha llenado a innumerables personas con una vibrante esperanza.
1. UNA ASOMBROSA PROFECÍA BÍBLICA
Seis siglos antes del nacimiento de Cristo, Dios le
dio al mundo una vislumbre del futuro por medio del
profeta Daniel. Le presentó un bosquejo anticipado
de la historia, desde ese tiempo hasta nuestros días.
La profecía comenzaba con un sueño que Dios le dio a Nabucodonosor,
rey de Babilonia, hace unos 2.500 años. El sueño inquietó mucho
al rey, pero cuando despertó no podía recordar nada. Después
que los sabios de Babilonia fracasaron en decir el sueño al rey y mucho
menos interpretarlo, entró en escena Daniel, un joven hebreo cautivo,
que declaró que el Dios del cielo podía revelar todos los misterios.
De pie, delante del rey, le dijo con seguridad:
“Tú, oh rey, veías, y he aquí una
gran imagen... que era muy grande y cuya gloria era sublime, estaba en pie delante
de ti, y su aspecto
era terrible.
“La cabeza de esta imagen era de oro fino; sus pechos
y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro;
sus pies,
en parte de hierro y en parte de barro cocido.
“Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a
la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.
“Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido,
el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se
los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas LA PIEDRA
QUE HIRIÓ A LA IMAGEN fue hecha un gran monte que LLENÓ TODA LA
TIERRA”. —Daniel 2:31-35. (A menos que se indique algo diferente,
los textos bíblicos de esta Guía de Estudio son de la versión
Reina-Valera revisada en 1960.)
A primera vista, parece que esta estatua no tiene nada que ver con la idea de
hallar esperanza en nuestro tiempo. Pero lo veremos más adelante.
2. LA INTERPRETACIÓN DE LA PROFECÍA
Después de decirle al sorprendido Nabucodonosor
exactamente lo que había
visto en su sueño, Daniel continúo:
“Este es el sueño; también la interpretación de él
diremos en presencia del rey”. —Daniel 2:36.
LA CABEZA DE ORO:
¿Qué poder mundial le dijo Daniel al rey que estaba representando
la cabeza de oro?
“Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado
reino, poder, fuerza y majestad. Y dondequiera que habitan hijos de hombres,
bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y
te ha dado el dominio sobre todo; TÚ ERES AQUELLA CABEZA DE ORO”. –Vers.
37-38.
Con esas palabras, Daniel le estaba diciendo al rey del más brillante
imperio mundial: “Nabucodonosor, tu sueño es un mensaje de Dios.
La cabeza de oro de la estatua representa tu reino”.
EL PECHO Y LOS BRAZOS DE PLATA:
Desde una perspectiva humana, el imperio babilónico parecía que
duraría para siempre. Pero, ¿cómo continuaba la profecía?
“Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo”. —Vers.
39.
En cumplimiento de esta predicción divina, el reino de Nabucodonosor se
derrumbó cuando Ciro, general persa, derrotó al Imperio Babilónico
en el año 539 a.C. Y el Imperio Medo-Persa, representado por el pecho
y los brazos de plata, se convirtió en el poder dominante.
EL VIENTRE Y LOS MUSLOS DE BRONCE:
¿Qué representa esta parte de la gran imagen de metal?
“Y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda
la tierra”. —Vers. 39.
El vientre y los muslos de bronce representan a Grecia. Alejandro Magno derrotó a
los persas en la batalla de Arbela, convirtiendo a Grecia en el tercer gran imperio
mundial, que gobernó desde el año 331 hasta el 168 a.C.
LAS PIERNAS DE HIERRO:
“Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza
y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo”. —Ver.
40.
Después de la muerte de Alejandro, su imperio de debilitó y dividió,
y en el año 168 a.C. Roma, el imperio de hierro, derrotó a los
griegos en la batalla de Pidna. César Augusto gobernaba el Imperio Romano
cuando Cristo nació (S. Lucas 2:1). Cristo y sus apóstoles vivieron
en el período representado por las piernas de hierro. Gibbon, historiador
del siglo XVIII, sin duda tenía la profecía de Daniel en mente
cuando escribió: “Las imágenes de oro, plata o bronce que
podían servir para representar a las naciones y sus reyes, fueron sucesivamente
quebradas por la férrea monarquía de Roma”. –Edward
Gibbon, The History of the Decline and Fall of the Roman Empire (John D. Morris
Company), tomo 4, pág. 89.
Piense por un momento en esta predicción desde el punto de vista humano. ¿Cómo
pudo saber Daniel, un cautivo hebreo en Babilonia, cuántos imperios habría
y cómo se sucederían uno a otro cientos de años después?
A nosotros se nos hace difícil predecir cómo funcionarán
de aquí a una semana los mercados de cambio. Pero Babilonia, Medo-Persia,
Grecia y Roma aparecieron en el orden predicho.
¿Controla Dios el futuro? ¿Podemos confiar en sus planes? La respuesta
es un rotundo ¡Sí!
LOS PIES Y LOS DEDOS DE HIERRO MEZCLADO CON BARRO:
“Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero
y en parte de hierro, SERÁ UN REINO DIVIDIDO; mas habrá en él
algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro
cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro
cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil”. —Vers.
41-42.
El profeta no predijo un quinto imperio sino la división de la férrea
monarquía de Roma, que se dividió en diez reinos, simbolizados
por los diez dedos de los pies de la imagen.
¿Sucedió realmente así? Efectivamente, en los siglos IV
y V de la era cristiana, tribus bárbaras invadieron el decadente
imperio romano desde el norte y, finalmente, diez de las tribus conquistaron
la mayor
parte del territorio occidental del imperio. Como resultado, diez naciones
se establecieron en Europa. Los diez dedos representan las modernas naciones
de
la Europa de hoy.
DIEZ DEDOS - DIEZ TRIBUS PRINCIPALES EN EL IMPERIO ROMANO OCCIDENTAL
Anglosajones (Inglaterra)
Francos (Francia)
Alamanes (Alemania)
Lombardos (Italia)
Ostrogodos (Destruidos más tarde)
Visigodos (España)
Burgundios (Suiza)
Vándalos (Norte de África, destruidos después)
Suevos (Portugal)
Hérulos (Desparecieron siglos después)
3. NUESTROS DÍAS EN LA PROFECÍA BÍBLICA
¿Predijo Daniel que se harían esfuerzos para unir estas naciones
bajo un solo gobernante?
“Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán
por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como
el hierro no se mezcla con el barro”. —Daniel 2:43.
Muchos han tratado de unir Europa, pero han fracasado. Napoleón fue el
que estuvo más cerca de lograrlo, pero probablemente pensando en esta
profecía, cuando se retiraba vencido de la batalla de Waterloo, lamentándose
dijo: “El Todopoderoso Dios es demasiado para mí”. El káiser
Guillermo II y Adolfo Hitler crearon los más poderosos ejércitos
de su tiempo. Pero fracasaron también en el intento de unir Europa. Todos
los que han tratado de unir Europa no han podido anular la profecía de
Daniel. Dios es el que tiene el futuro en sus manos; todo está bajo
su control. Esto es suficiente para darnos esperanza, paz mental
y confianza en
su plan para nuestras vidas.
4. UN VISTAZO AL FUTURO
Sólo una parte de la profecía de Daniel
no se ha cumplido todavía. ¿Qué significa
la piedra que golpeó la estatua en sus pies, la desmenuzó y
se convirtió en un gran monte que llenó toda la tierra?
(Vers. 34-35).
“Y EN LOS DÍAS DE ESTOS REYES (las naciones modernas de Europa Occidental)
EL DIOS DEL CIELO LEVANTARÁ SU REINO que no será jamás destruido,
ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a
todos estos reinos, pero él PERMANECERÁ PARA SIEMPRE”. —Daniel
2:44.
"Estos reyes” sólo puede referirse a los gobernantes simbolizados
por los pies y los dedos de la estatua, a saber, los dirigentes de
los países
de la moderna Europa. La conclusión es inevitable: “En
los días
de estos reyes” apunta al tiempo en que estamos viviendo. Jesús
volverá muy pronto para establecer “un reino que...
permanecerá para
siempre”; un reino de paz y de felicidad. Su reino –la
piedra que desmenuzará al mundo-- ocupará toda la tierra.
Cristo, la Roca de la eternidad y el Rey de Reyes gobernará para
siempre.
El clímax de esta profecía de Daniel es la segunda venida de Cristo.
Jesús, el Hijo de Dios, está a punto de poner fin a
la historia humana y establecer su reino eterno de amor y de gracia.
5. EL SUEÑO DEL REY Y USTED
Esta profecía revela la mano de Dios dirigiendo
el surgimiento y la caída
de las naciones. Dios conoce el pasado y esta profecía bíblica
nos muestra que también conoce el futuro.
Si Dios dirige los movimientos de las naciones con tal precisión, seguramente
puede guiar la vida de cada ser humano. Jesús prometió:
“Aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no
temáis” —S. Mateo 10:30-31.
La fe, un don de Dios, es el remedio para nuestras angustias y temores.
La esperanza que Cristo nos inspira puede servir como una “segura y firme ancla” para
nuestras almas (Hebreos 6:19).
Erasmo, erudito del siglo XVI, cuenta un incidente que ocurrió en uno
de sus viajes por mar, que recordó el resto de su vida. En medio de una
tempestad, el barco en el que viajaba encalló. Las violentas olas golpeaban
la nave, que comenzó a romperse. Hasta los curtidos marineros sentían
temor. Los pasajeros estaban histéricos. La mayoría invocaba a
su santo patrón, cantaban himnos o hacían promesas
en alta voz.
Erasmo notó que una pasajera se comportaba en forma diferente, y escribió: “ De
todos nosotros, la única persona que permanecía serena era una
joven madre que sostenía a un niño que alimentaba. No gritaba ni
hacía promesas apresuradas al cielo. Lo único que hacía
era orar silenciosamente mientras apretaba al niño en su regazo”.
Erasmo comprendió que esta oración formaba parte de su vida regular.
Parecía estar confiada en Dios.
Cuando el barco comenzó a hundirse, la joven madre fue colocada en una
tabla, se le dio un palo como remo y fue lanzada a las olas. Tenía que
sostener a su pequeño con una mano y remar con la otra. Pocos pensaron
que sobreviviría al oleaje. Pero su fe y su serenidad la salvaron.
Con su hijito fueron los primeros en llegar a la orilla.
La esperanza en Dios puede hacer la diferencia –aun cuando el mundo parezca
derrumbarse a nuestro alrededor. Estamos aquí porque la mano del Todopoderoso
nos guía y nos mantiene a flote.
Si usted se allega a Cristo de todo corazón, él le dará una
fe tal que lo guiará en medio de todas las tempestades de la vida. Descubra
la paz sobrenatural que Jesús promete:
“La paz os dejo, mi paz os doy... No se turbe vuestro corazón, ni
tenga miedo”. –S. Juan 14:27.
¿Tiene usted esta paz en su corazón? Si la tiene, agradezca a Jesús,
su Salvador. En caso contrario, ¿por qué no lo invita
a entrar en su vida hoy?
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