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“Un ruido diferente nos despertó a la 1:43 de la madrugada del martes 3 de octubre. Esa noche hacía más calor que otras. El sueño de Jesse, mi esposo, es súper profundo. Nada lo despierta, a no ser un pellizco. Y si eso fuera poco, sufre de sordera completa en su oído izquierdo y oye un 76% con su oído derecho. Por mi parte, debido a una fiebre que tuve en mi niñez, oigo parcialmente con mi oído derecho.

Nadine (nuestra hija), Jesse y Oliver Freedman

Nadine (nuestra hija), Jesse y Oliver Freedman

“Esa noche decidimos traer a nuestro bebé a dormir en nuestra habitación. Siendo que duermo del lado izquierdo de la cama, puse al niño a mi lado para asegurarme de poder escuchar cualquier necesidad con mi oído bueno. Sin darnos cuenta, también Dakine, nuestro perro pastor alemán, en un momento dado entró y se acostó a los pies de la cama.

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“El ruido empezó a intensificarse. De repente el perro ladró fuerte. Pocos segundos después sonó la alarma de incendios. La repentina falta de oxígeno me asustó. La acción parecía transcurrir como en una película de Hollywood. Despierto a mi esposo. Rápidamente se levanta e intenta abrir la puerta de nuestra habitación, pero era como si estuviera sellada al marco. Después supimos que un vacío en el pasillo era lo que no permitía abrirla. Finalmente, cuando lo logra, una explosión de llamaradas avanza hacia nosotros. 

- “¡Cubre al bebé con cobijas! ¡Tenemos que salir de aquí!”, gritó exasperado mi esposo.

“¡La casa era presa de las llamas! La única ruta de escape era las escaleras. Pensando rápidamente, Jesse tomó unas máscaras de construcción que tenía en su ropa de trabajo y nos cubrimos la nariz y la boca. Juntos, con el bebé y el perro, descendimos apresurados mientras  sentíamos nuestro pelo chamuscarse. El calor era sofocante. Cuando los bomberos llegaron no podían creerlo.

-“¡Ustedes no debieran estar vivos! Solo la mano de un ángel los ha salvado”, nos dijeron.

-“Estamos seguros- contestamos. Fue Dios quién nos despertó y nos ayudó a salir con vida”.

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Muy pocos sobreviven este tipo de incendio. El relato de nuestra hija nos conmovió hasta las lágrimas y, después, oramos al todopoderoso Dios agradeciendo su mano defensora, porque, “Jehová te guardará de todo mal”, dice Salmos 121:7. Sin su protección, hubiéramos perdido a nuestra hija Nadine, nuestro yerno Jesse, y nuestro único nietecito, Oliver. 

Este fin de año, en el mes de las grandes fiestas, tenemos muchas razones por las cuales estar agradecidos. El mundo ha sido conmovido por eventos catastróficos de la naturaleza y otros fueron causados por la maldad innata de seres humanos: terremotos en el sur y centro de México, huracanes en el Caribe y en el este de Estados Unidos, incendios en California, atentados terroristas en Londres, Barcelona y muchos otros lugares. Tal vez tú, igual que nosotros, tengas algún pariente o amigo enfermo, sufriendo de cáncer o de alguna otra enfermedad grave. Pero aun así, continuamos recibiendo bendiciones del cielo. Y la mayor bendición, el mejor regalo en momentos como estos, vino al mundo hace más de dos mil años, murió y resucitó, y nos dejó la promesa de regresar. Lo estamos esperando. Tú lo conoces, nosotros lo conocemos: ¡Su nombre es Jesús!

La Voz de la Esperanza agradece a las diez ciudades de la División Norteamericana que nos permitieron celebrar nuestros 75 años de ministerio.  Pero lo que más nos complace anunciarte es que hemos alcanzado el blanco de bautismos para 2017. Hasta la fecha, ¡por el poder del Espíritu Santo, hemos bautizado 2,962 almas para honra y gloria de Dios!

En este tiempo de intercambio de regalos, que muchos festejan por razones frívolas, te instamos a hacer algo diferente: a pensar en los que todavía necesitan conocer a Jesús como su Salvador personal. Para culminar este año con broche de oro, te invitamos a enviar una donación de $75.00 o más, correspondiendo a los 75 años de existencia de La Voz de la Esperanza:  $1.00 por cada año de ministerio al servicio del Señor.

Tal vez prefieras dar una suma mayor. Sea poco o sea mucho, te aseguramos que verás los resultados en la ganancia de almas por medio de La Voz de la Esperanza, pues seguiremos predicando hasta la gran aparición de nuestro Salvador Jesús.

Como somos un ministerio que tiene alcance mundial, nos piden materiales de diferentes países y no tenemos los fondos para cumplir con cada pedido. Pero con tu ayuda y tu donación, muchos de estos lugares serán alcanzados, como Guinea Ecuatorial -el único país hispanohablante de África-, nuestros países de Centro y Sudamérica, y los millones de hispanos que viven en Estados Unidos.

Hace unos pocos días, nuestra hija nos envió un sobre con una ofrenda, diciendo: “Damos esta donación a La Voz de la Esperanza, porque estamos inmensamente agradecidos a Dios por su amparo y protección y queremos que muchos lleguen a conocer al Dios todopoderoso que salvó nuestras vidas. Él cumplió su promesa: ‘Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti’” (Isaías 43:2).

Es nuestra oración que Dios te bendiga, te guarde y te prospere en todos tus caminos.

Tus hermanos en Cristo,

Omar E. Grieve                                   Nessy V. Pittau-Grieve

Director y Orador                               Directora Asociada