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Junio 2010
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Amable colaborador:

Ya estresada por verse convertida en sitio de balaceras entre rivales del narcotráfico, Tijuana, la joya norteña del turismo mexicano, se vio vestida en abril de un miedo aún más generalizado cuando varios temblores entre 4 hasta 6.9 en la escala de Richter la visitaron en el espacio de pocos días. Felizmente, Tijuana recibiría ese mismo mes otro visitante que le permitiría tener un encuentro con la esperanza y un regreso a la paz. En abril, a su afamado Auditorio Municipal llegaría la visita del equipo de La Voz de la Esperanza.

Como podrá imaginar el lector, la visita casi no se da. ¿No sería más prudente postergar el evento para otra ocasión? La cautela, ¿no es acaso la mejor parte del valor? Y de seguir con los planes, ¿asistiría el público de Tijuana a un evento como el propuesto cuando el recuerdo de los temblores estaba todavía tan fresco en la memoria?

Por otro lado, me vino a la mente un dicho de la abuela: "A veces hay que asir por la melena la ocasión y convertir las espinas en rosas". ¡Qué momento aquel para proclamar un mensaje de seguridad, de paz, y de amor!

Decidimos dejar la decisión en manos de los organizadores locales. Ellos, confiados del favor y amor divinos determinaron por fe seguir adelante.

El público de Tijuana votó con su presencia. El sábado 10 de abril vio el Auditorio Municipal abarrotarse de gente no una vez, sino...¡dos veces! Casi siete mil personas llenaron el lugar a partir de las 10 de la mañana, suceso que se vio replicado en un segundo programa a las tres de la tarde.

¿No damos gracias a Dios por este milagro maravilloso?

Entre los concurrentes se hallaban casi tres mil graduandos del curso DESCUBRA de La Voz de la Esperanza. Ese día no sólo recibirían sus diplomas, pero también habrían de escuchar un mensaje poderoso y esperanzado de la Palabra de Dios. Las fotos que acompañan esta misiva dan evidencia de cómo cientos de ellos respondieron a la invitación de entregar sus vidas a Jesús y de seguirle hasta las últimas consecuencias.

Amiga lector, lector amigo: Cuando la paz de Cristo toma posesión del corazón el temor se desvanece y se puede -recién- vivir en un clima de amor, de seguridad, y de fe, pues en Jesús, en Sus manos, nadie peligra. Cristo nos invita con estas palabras: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (San Mateo 11: 28).

¿Hay algo, algún "terremoto" emocional que ha sacudido tu vida recientemente? ¿Te has sentido tentado a darle cabida al temor y la ansiedad? Cristo te entiende. Él también gustó la amarga copa del abandono y la desesperación. Pero, por amor a ti y a mí, rompió con todas las dificultades y tentaciones que el diablo acumuló sobre su sagrado corazón, y... ¡venció! Y, porque él venció, tú también venciste, pues su lucha y su victoria fueron por ti y para ti. ¡Ánimo! Cristo vive para interceder por nosotros. Él nunca nos abandona. Siempre nos recibe, por cuanto nunca es tarde para entregarnos a él de todo corazón.

Gracias adelantadas por las alas que vuestras oraciones y ofrendas nos darán para llevar las eternas Buenas Nuevas del Evangelio a Tijuana, y, a lo largo y lo ancho del planeta.

     Con gratitud y afecto en Jesús,

Frank González
Director y Orador